Las Fiestas, una diversión universal
Manuel Lozano, director del Grupo de Comunicación La Cerca
Las celebraciones populares son una de las manifestaciones lúdicas más antiguas de la humanidad. Las fiestas, ya sean de contenido religioso o conmemorativas de un hecho histórico importante, han formado parte de las costumbres sociales desde las civilizaciones más antiguas. Reunirse para festejar las victorias de guerra o agradecer a los dioses las buenas cosechas son una tradición común a todas las culturas y una fuente de conocimiento para los antropólogos.
Religiosas o paganas, las fiestas suponen una ruptura con la monotonía del año. Son días en los que la actividad laboral se interrumpe para dejar lugar a una jornada lúdica, donde los actos se suelen acompañar de desfiles, representaciones y banquetes. El estudio de las fiestas como expresión del pueblo ha servido a los antropólogos para comprender mejor todo tipo de culturas y civilizaciones. La música, la danza, la artesanía y la gastronomía de cada pueblo se han desarrollado de forma paralela a los festejos populares, que han servido para mantener vivas las tradiciones ancestrales.
En sus orígenes las fiestas estaban vinculadas a fenómenos naturales como los solsticios de invierno y de verano, las fases de la Luna, la llegada de la temporada de lluvias, etcétera. Los actos que se realizaban tenían un componente espiritual muy intenso y servían como agradecimiento a los dioses. Además, el desarrollo de los pueblos, normalmente unido a las victorias bélicas, fomentó la conmemoración de los acontecimientos históricos más destacables. Por extensión, esta costumbre llevó a festejar también los momentos importantes de la vida de cada persona, como los cumpleaños o las bodas.
Las fiestas se caracterizan por la ausencia de actividad laboral, aunque en muchos casos, como las que se celebran durante la vendimia o la siega, suponen el inicio de las jornadas de trabajo. Asimismo, la mayoría de las religiones han establecido un día festivo a la semana, que está destinado al descanso. Para los cristianos este día es el domingo, mientras que los musulmanes descansan el viernes. Los judíos ortodoxos tienen terminantemente prohibido trabajar durante el sábado o sabbat, una jornada que se considera sagrada.
Septiembre es uno de los meses que más fiestas acoge, debido sobre todo a que coincide con la temporada de cosechas y de recolección. Por eso la vendimia es una fiesta extendida por las principales regiones vinícolas del mundo. El punto culminante de esta fiesta ancestral era la pisada de las uvas, que en muchas localidades estaba reservada a las mujeres. Algunos antropólogos ven en este privilegio femenino la herencia de las bacantes romanas, las sacerdotisas encargadas de repartir el vino en las fiestas dedicadas al dios Baco. Las celebraciones actuales son herederas del espíritu de las vinalias, unas fiestas romanas en las que se ofrecían a los dioses Júpiter y Baco el primer mosto de la vendimia.
La celebración de las cosechas también se halla en los orígenes de una de las famosas Volksfest o fiestas del pueblo alemanas. Desde 1810, entre septiembre y octubre, la ciudad bávara de Munich acoge la Oktoberfest, su fiesta de la cerveza. A esta multitudinaria celebración que dura dos semanas acuden más de seis millones de personas, para degustar la famosa cerveza alemana y disfrutar de la música típica de la región, sobre todo de las populares polcas. La fiesta se inicia con la apertura del primer barril de cerveza de la temporada por parte del alcalde de Munich. Los alemanes suelen acudir a los actos vestidos con el típico traje de tirolés de esta región bávara e incluso celebran un desfile de vestidos tradicionales. Para la ocasión, los maestros cerveceros de Munich fabrican la Wiesnbier, una cerveza especial con mayor contenido alcohólico. Los emigrantes alemanes han exportado esta fiesta bávara a otros países del mundo como Argentina, donde la Oktoberfest cuenta cada año con un mayor número de seguidores.
Cada religión cuenta con sus propias fiestas. Aunque el santoral católico establece muchos días festivos a los largo del año, las dos celebraciones más importantes coinciden con el nacimiento y la muerte de Jesucristo: la Navidad, que se celebra en diciembre, y la Semana Santa, que varía según el año entre marzo y abril, pues depende de la Pascua judía. La designación del 25 de diciembre como día de Navidad, así como la de la epifanía de los Reyes Magos el 6 de enero, se produjo en el siglo IV. La elección de la fecha no fue arbitraria y respondió a una santificación de la fiesta del solsticio de invierno. El día asignado por la Iglesia para el nacimiento de Jesús, cuya fecha real se desconoce, coincide con el natalicio de otras divinidades egipcias e hindúes como Osiris y Mitra. Esta coincidencia se debe a que, a causa de la rotación de la Tierra, a partir del día 24 de diciembre se produce un aumento de las horas de sol, por lo que muchas culturas ancestrales identificaron este fenómeno natural como un hecho divino que significaba el triunfo de la luz sobre las tinieblas.
En Albacete, las Fiestas Mayores, su Feria, las celebramos del 7 al 17 de septiembre en honor de nuestra Patrona la Virgen de Los Llanos. Muchos son los historiadores que aseguran que, sin la Feria, la ciudad no habría conseguido esa progresiva importancia que acabaría dándole la capitalidad provincial. Ya entrado el siglo XXI, podemos decir que, en la actualidad, Albacete asiste a un crecimiento económico y social sin precedentes en su historia.

