El viñedo, seña de identidad de CLM

En cifras de producción, el viñedo es el cultivo más importante de Castilla-La Mancha, donde se cultivan 600.000 hectáreas, una superficie que supone el 50% del total de España, el 17,6% en el ámbito comunitario y el 7,6% del viñedo mundial.

En nuestra Comunidad Autónoma dependen del sector unas 80.000 familias, generando 38.000 puestos de trabajo fijos, a los que habría que añadir la mano de obra que emplea la industria enológica, superior a los 3.500 puestos de trabajo, así como otras actividades auxiliares.

El viñedo en Castilla-La Mancha genera 9 millones de jornales, aproximadamente 15 jornales por hectárea, e incide de manera fundamental en la fijación de la población en el territorio de cultivo, ya que ésta se duplica en los lugares donde existe una denominación de origen, frente a otras poblaciones donde el cultivo del viñedo está poco implantado. De las cinco provincias que forman nuestra Comunidad, Ciudad Real es la que mayor población de viñedo tiene con algo más de 180.000 hectáreas y Guadalajara la de menor cultivo con algo más de 2.100 hectáreas.

Por otra parte, nuestra Región precisa de este tipo de cultivo debido a la carencia de recursos hídricos suficientes para el desarrollo óptimo de otro tipo de plantaciones y cultivos.

CLM rechaza la propuesta de la OCM del vino

El 22 de junio de 2006, la Comisión Europea propuso una profunda reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del Vino con el objetivo de aumentar la competitividad de los productores de vino de la UE, reforzar la fama de los vinos europeos, recuperar cuotas de mercado, equilibrar la oferta y la demanda y simplificar las normas, preservando al mismo tiempo las mejores tradiciones europeas en materia de elaboración del vino y reforzando el tejido social y medioambiental de muchas zonas rurales.

Para ello, la reforma incluye varias medidas, entre las cuales se propone la reactivación del régimen de arranque situando la prima a un nivel atractivo que incite a los productores no competitivos a abandonar el sector. La prima se reducirá anualmente a fin de fomentar la adhesión al régimen desde el primer año. Se trata de conseguir el arranque de 400.000 hectáreas a lo largo de un periodo de cinco años.

Esta propuesta de la Comisión Europea ha sido rechazada por todo el sector vitivinícola europeo, fundamentalmente por España y, dentro de ella, por Castilla-La Mancha, debido a la importancia económica y social de un sector que desempeña un papel fundamental en el progreso de las zonas rurales, en la protección del medio ambiente, en la creación de empleo, la permanencia y fortalecimiento de la industria vinícola y la fijación de la población en el territorio.

, tradicional y artesano

El sector lácteo de Castilla-La Mancha, con una producción de 115 millones de litros de leche de oveja, 160 de vaca y 57 de cabra, tiene una facturación de 640 millones de euros.

El 90% de la producción lechera se destina a la elaboración de quesos, existiendo 168 industrias lácteas, de las cuales 25 producen leche y 143 producen queso. El queso manchego lo elaboran 93 industrias inscritas, siendo casi la mitad de ellas industrias artesanas.

La oveja manchega y su alimentación en los pastos típicos de La Mancha, con gran variedad de plantas vivaces y restos de cosechas de cereales y leguminosas, junto a especies aromáticas, determinan la composición de la leche con la que se elabora el excelente Queso Manchego, producto reconocido en todo el mundo.

El Reglamento de la Denominación de Origen Queso Manchego sólo admite para elaborar queso manchego la leche obtenida de ovejas de raza manchega de las variedades blanca y negra, aunque la primera supera en censo en más del 90% a los efectivos de la raza y produce una media de 100 litros por animal al año, con una marcada estacionalidad coincidiendo con los meses de abril, mayo y junio.

La Mancha es tierra de quesos elaborados con tradición: la experiencia ancestral, junto a inversiones en moderna tecnología, permite obtener quesos naturalmente buenos.

“Azafrán de La Mancha”, un producto que debe ser protegido y conservado

El Azafrán de La Mancha, considerado, el mejor del mundo, forma parte de la economía, la tradición, la cultura y el folclore típico de la Región. Desde el punto de vista físico y organoléptico, el azafrán que se cosecha en Castilla-La Mancha se distingue fácilmente porque sus estigmas rojos sobresalen claramente y por tener muy poca longitud de estilo y no ser astringente.

El proceso de producción, único y original, que consiste en el desecado mediante tostado a fuego lento en lugar de desecado al sol, parece ser el responsable de que el producto obtenido en la Región tenga una presencia mucho mejor, además de un mayor contenido en safranal y poder colorante. Una tradición centenaria en el cultivo de esta especia hace que las personas que realizan los procesos de recolección y monda se encuentren muy cualificados en la realización de estas tareas, consiguiéndose la máxima calidad en la producción final obtenida.

Por estas razones, el azafrán no puede ser considerado como un producto agrícola más, sino que forma parte del patrimonio histórico y cultural de la Región que ha de ser protegido y conservado.

Tras la irrupción del azafrán iraní, mucho más barato, en los mercados exteriores, a finales de los ochenta, se produjo un estancamiento de los precios del azafrán manchego y una disminución de la producción, por lo que el Gobierno regional se consideró en la obligación de conservar y proteger un producto que forma parte del patrimonio histórico y cultural de la Región.

Ante esta situación, en 1995 se pusieron las bases para el reconocimiento de la Denominación de Origen “Azafrán de La Mancha” y, en 1999, la consejería de Agricultura la puso en marcha.

Esta disminución del cultivo del azafrán castellano-manchego no es un hecho aislado en nuestra Comunidad, sino que se ha producido de manera generalizada en toda Europa, incluso con la extinción de muchas variedades. Por ello, la Universidad de Castilla-La Mancha, desde la década de los años 90 está realizando una importante labor para que todos los sectores relacionados con este cultivo a nivel mundial sumen esfuerzos para investigar sobre las variedades de azafrán aún existentes y sus especies afines.

En este sentido, el último logró de la Universidad ha sido la obtención de financiación por parte de la Comisión Europea para la creación un Banco Mundial de Recursos Genéticos del Azafrán y Especies Afines.

Tras la reestructuración del viñedo, el reto de la comercialización

En los últimos años, gracias a los Planes de Reestructuración del Viñedo, el sector vitivinícola castellano-manchego ha experimentado un profundo cambio, introduciendo nuevas variedades de uva, mejorando las técnicas de cultivo y motivando en el agricultor castellano-manchego una mayor profesionalización.

Actualmente existen en Castilla-La Mancha nueve denominaciones de origen (Almansa, Jumilla, La Mancha, Manchuela, Méntrida, Mondéjar, Ribera del Júcar, Uclés y Valdepeñas) y cuatro pagos vitivinícolas (Dehesa del Carrizal, Dominio de Valdepusa, Finca Élez y Pago Guijoso), además de la indicación geográfica “Vinos de la Tierra de Castilla”. El 53% de las viñas se encuentran adscritas a algunas de las denominaciones existentes, siendo la de mayor superficie, con algo más de 192.000 hectáreas de viñedo, la Denominación de Origen La Mancha.

El gran reto al que se enfrenta ahora Castilla-La Mancha es dar a conocer la nueva realidad de esta Región que produce vinos de muy alta calidad, de una gran diversidad varietal y con una relación calidad-precio que los hace muy competitivos.

Precisamente con este fin se creó en septiembre de 2004 la Fundación Castilla-La Mancha “Tierra de Viñedos”, un instrumento al que se dio marco legal en marzo de 2003 con la Ley de la Viña y el Vino, modificada el pasado 15 de marzo con el fin de que exista una mayor flexibilidad en la gestión del Fondo de Promoción Vitivinícola, así como de que los embotelladores participen también en el mismo.

Endulzándose con miel de La Alcarria

Nuestra Región es una de las mayores productoras de miel en España, junto con Castilla-León, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña. Alrededor de 1.100 castellano-manchegos se dedican a esta práctica agrícola acumulando cerca de 142.000 colmenas en las que se produce un total de 2.000 toneladas. Pero sin duda, la comarca de La Alcarria es la zona de mayor producción en Castilla-La Mancha, ya que de ella procede la mitad de la miel que se obtiene en nuestra Región.

La privilegiada situación de La Alcarria, que se extiende en un triángulo imaginario limitado por las vegas de los ríos Henares al Norte y del Tajo al Sur, hace que proliferen en la zona las plantas aromáticas, de las que las abejas extraen una miel reconocida por sus excelentes propiedades. A lo largo de 4.200 kilómetros cuadrados se extienden los 150 municipios de Guadalajara y los 70 de Cuenca que conforman la comarca, en la que la zona de producción coincide con la de envasado.

La miel de La Alcarria está protegida por Denominación de Origen desde el 11 de noviembre de 1992 y, a su vez, está registrada como Denominación de Origen Protegida, en virtud del reglamento de la Comisión Europea, desde el 21 de junio de 1996.

En total 26 envasadores, 21 de Guadalajara y 5 de Cuenca, están acogidos a la Denominación de Origen “Miel de La Alcarria”, en la que también se agrupan 27 marcas comerciales. En la comarca se produce una miel con aromas extraordinarios, que recuerdan su procedencia: las plantas aromáticas silvestres. Pero para continuar con esta tradición apícola arraigada es necesario concienciar a la sociedad sobre los beneficios que aporta la miel, que no solo se utiliza como producto alimenticio sino que también sirve para hacer cosméticos, cremas para las manos y el rostro o como protector labial.

El Ajo Morado de Las Pedroñeras, símbolo emblemático de CLM

Aunque Las Pedroñeras es la mayor zona productora de España y ha dado nombre a la Indicación Geográfica Protegida “Ajo Morado de Las Pedroñeras”, reconocida en 2001, esta Indicación Geográfica ampara la producción de 227 municipios de las comarcas naturales de La Mancha, Mancha, Mancha Alta, Mancha Baja, Manchuela y Centro, en las provincias de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo. Entre La Mancha Baja y Centro de Albacete se concentra la mayoría de la producción que representa el 40% de toda la española.

El Ajo Morado de Las Pedroñeras se distingue por sus dientes recubiertos por una capa de color morado vivo, su vigoroso sabor y su estimulante olor, mucho más acentuados que en otros tipos de ajos. Además, es uno de los símbolos más emblemáticos de las comarcas manchegas y de su cultura gastronómica.

Por otra parte, han nacido otras industrias locales a la sombra de la producción de ajo para la transformación del ajo morado en pasta, dados, láminas y dientes pelados listos para usar y para la comercialización de salsas preparadas. Sin embargo, quizá esta diversificación de las posibilidades que ofrece el ajo no ha sido aún lo suficientemente explotada y la mayoría de las industrias de la zona se dedican a manipular, y sólo en algunos casos a comercializar, los ajos sin mayores transformaciones, bien sea cortados y envasados en bolsitas o presentados en ristras.

En trámite, varias denominaciones de origen de aceite de oliva

Castilla-La Mancha, con una superficie de extensión de unas 357.000 hectáreas de olivar, concentradas fundamentalmente en las provincias de Toledo y Ciudad Real, posee el 15% del total nacional y el 6% de la producción de España, siendo la segunda comunidad autónoma productora de aceite de oliva, después de Andalucía, y cuenta con un total de 115.000 explotaciones y 247 almazaras, de las cuales el 50% son cooperativas.

La producción de la Denominación de Origen “Montes de Toledo”, aprobada en 2000, protege el aceite de oliva virgen extra de la variedad Cornicabra que se produce en 103 términos municipales situados al sudoeste de la provincia de Toledo y noroeste de Ciudad Real. Además, se encuentran en trámites de aprobación otras denominaciones como “Aceite Campos de Montiel”, “Aceite de La Alcarria” y “Sierra de Alcaraz”.

Las ovejas de raza Manchega constituyen un estandar de calidad dentro del mercado ovino

La fuerte especialización ovina de Castilla-La Mancha responde a sistemas tradicionales de producción basados en la raza Manchega (carne y leche) y en el aprovechamiento de recursos forrajeros marginales. Desde 1999 la excelente calidad de su carne está bajo el amparo de la Indicación Geográfica Protegida Cordero Manchego, que recoge 400 municipios, con una superficie de unos 34.000 kilómetros cuadrados, en los que se ha mantenido de forma tradicional esta producción de corderos de la raza Manchega, cuya cría se realiza en régimen extensivo alimentándose de la leche materna y de los pastos naturales de La Mancha.

La carne amparada por esta Indicación Geográfica procede únicamente de ovejas de raza Manchega, sacrificadas entre 60 y 90 días y con un peso vivo de entre 22 y 28 kilos. Estos requisitos hacen que lleguen al consumidor en condiciones óptimas.

En el Consejo Regulador están inscritas 440 explotaciones ganaderas, con 360.000 cabezas de ganado, 17 cebaderos y 13 industrias. Anualmente se comercializan 500.000 kilos de carne de cordero.

El Consejo Regulador, a través del Comité de Certificación de Canales, determina la aptitud de las canales amparables por la Denominación Específica, sellando las calificadas con el nombre “Cordero Manchego”. Las canales no superan los 14 kilos y las carnes se caracterizan por ser de gran terneza y jugosidad. La mayor parte de la grasa de la canal es superficial y presenta un bouquet muy agradable.