Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, la víctima tenía desde hacía un tiempo una relación de amistad con uno de los acusados, con el que había trabajado en alguna ocasión en un bar que éste tenía.

Fruto de esa relación, en los primeros días de octubre de 2015, se cruzaron varios mensajes en los que acordaron verse, quedando para ello el día 6 de octubre. Ese día el procesado recogió a la víctima en Albacete y, tras pasar por el domicilio de el acusado, donde ella dejó su bolso con su móvil, se dirigieron a comer a una pizzería cercana al domicilio del procesado.

A dicha comida asistió el otro acusado y, durante la misma estuvieron hablando de la posibilidad de proporcionar un trabajo a la mujer y acordaron irse a una casa que los padres de este segundo acusado, que tenía en la pedanía de El Berro de la localidad de Alhama de , para coger almendras de la finca.

Tras la comida se dirigieron los tres a la casa acordada, a donde llegaron cuando prácticamente ya estaba anocheciendo por lo que no salieron de la casa, quedándose los tres allí a cenar. Después de cenar, los tres estuvieron jugando a las cartas y bebiendo, fumando la mujer también algún porro.

Como se había hecho tarde, ésta les dijo que si iban a Albacete, contestándole los procesados que se iban a quedar a dormir en la casa, aceptando la mujer pasar allí la noche. Los tres continuaron bebiendo y jugando a las cartas, hasta que la mujer dijo que se quería ir a acostar, que estaba cansada y que, como consecuencia de la bebida y de los porros, no se encontraba bien.

Como se encontraba muy mareada, la mujer llegó incluso a vomitar, y después se acostó en la cama, vestida.

Los dos procesados, aprovechando el estado en que se encontraba la víctima, se quitaron la ropa y se metieron ambos en la cama con ella, quitándole la ropa que llevaba y comenzando ambos a tocarla por todo el cuerpo.

Ella empezó a chillar y a decirles que la dejaran, pese a lo cual, los dos procesados sujetaron a la chica de los brazos y la agredieron sexualmente ambos. A la mañana siguiente, ella despertó en la cama, desnuda, y estaba a su lado uno de los acusados, también sin ropa, y que se marchó de la casa a realizar labores del campo en la finca familiar.

La mujer pasó ese día en la casa sin que sucediera nada y sin que los procesados la llevaran a Albacete y al día siguiente, por la noche, los acusados volvieron a beber y le pidieron que se quitara la ropa, y ésta huyó de la casa con la ropa que pudo. Al rato volvió y tocó a la puerta para que le dieran el resto de la ropa, pero no le abrieron, y tuvo que tocar en varias casas de la pedanía, hasta que en una de ellas le abrieron y alojaron.

Ese vecino llamó, al día siguiente, al padre de uno de los acusados que acudió a la pedanía y, como no le abrieron la puerta de la casa, llevó a la mujer a Albacete, cerca de su casa, y ésta se dirigió a poner la denuncia y ser asistida en el .

El escrito indica que, en el momento de producirse los hechos, los procesados habían ingerido bebidas en cantidad que no le impedía conocer el alcance de sus actos y actuar conforme a dicho conocimiento.