Ser una pequeña o mediana empresa y hacer una aportación inicial de 300 euros son los requisitos para formar parte de la -La Mancha, que pretende cubrir la falta de financiación con la que se topan los empresarios hoy en día. Esta nueva herramienta, operativa desde finales de 2010, cuenta ya con 239 empresas asociadas de Castilla-La Mancha, 60 de ellas pertenecientes a la provincia de Albacete.

Tal y como ha señalado el presidente de Aval Castilla-La Mancha, Félix Peinado, se conceden dos tipos de avales. Por un lado, garantías financieras para las inversiones que tienen que hacer las empresas en activos fijos, préstamos de circulante, refinanciación de pasivo, aplazamientos de pagos ante las administraciones públicas o préstamos económicos ante proveedores y, por el otro, avales técnicos, que las empresas utilizan para poder concurrir a licitaciones y concursos públicos, para poder solicitar anticipos de subvenciones y avales ante terceros.

En este año de andadura, el 65 por ciento de las operaciones estudiadas han recibido el visto bueno y, por tanto, el aval necesario. En este sentido, se han concedido garantías por valor de dos millones de euros, según ha apuntado Peinado.

Múltiples ventajas

Conscientes de que la falta de financiación compromete la viabilidad de las pequeñas y medianas empresas, esta herramienta contempla importantes ventajas para los agentes implicados en el proceso. En primer lugar, para las entidades financieras porque el hecho de contar con este aval les permite tener una garantía líquida; las administraciones, ya que tienen un instrumento de fomento empresarial de primer nivel y, por último, para el empresario. En este último caso, son varios los beneficios que se obtienen.

Así, la directora general de esta sociedad, , ha expresado que a aquellos empresarios que no cuentan con garantías adicionales, les permite acceder a financiación y a quienes sí que disponen de estas garantías, les permite liberarlas y utilizarlas para otros fines. Desde Aval Castilla-La Mancha se presta, también, asesoramiento a los socios y se interviene en la labor de negociación con las entidades financieras. “Tratamos de acordar convenios para que las operaciones financieras en las que nosotros concedemos un aval sean más ventajosas que las que el propio empresario encontraría si tuviera que negociar de forma personal con la entidad”, añadió.

Por otra parte, se ha querido insistir en el elemento “más diferenciador” del aval que proporciona una entidad de estas características frente a las entidades financieras; contar con el apoyo de la (CERSA), que permite compartir el riesgo en hasta un 75 por ciento.

Reto de futuro

En este sentido, los dirigentes de esta sociedad han invitado a todos los empresarios que lo deseen a formar parte de Aval Castilla-La Mancha y contribuir a que en un plazo de cinco años se haya equiparado a sus homólogas en el resto del país. Algo que supondría, tal y como expuso Peinado, contar con 2.750 empresas adheridas y un riesgo vivo próximo a los 200 millones de euros.

Cabe señalar, además, que Aval Castilla-La Mancha está formada por socios protectores, que en este caso son siete entidades de crédito, -, , las cajas rurales de Toledo, , el y el BBVA- y socios partícipes, que son los propios empresarios.