Por estos hechos, la le acusa de un delito de robo con intimidación con la agravante de disfraz y solicita para el procesado la pena de cuatro años y seis meses de prisión.

Según el escrito de acusación provisional del , al que ha tenido acceso , el hombre, sin antecedentes penales, con el ánimo de obtener un beneficio patrimonial ilícito, sobre las 08.37 horas del día 7 de diciembre de 2016, se dirigió a la sucursal ataviado con un gorro de lana negro y una bufanda tubular, tipo braga, también de color negro, procediendo, una vez que penetró en el interior del referido establecimiento, a subirse la bufanda tubular ocultándose el rostro con el propósito de no ser identificado.

Posteriormente, según el escrito de la Fiscalía, se dirigió al mostrador en que se hallaba el director de la sucursal, al tiempo que se extraía de la cintura una pistola de aire comprimido que utiliza como munición pequeñas bolas de plástico, pero con gran parecido a una real.

Tanto es así que por su apariencia exterior constituye réplica exacta de una real, concretamente de una Beretta modelo F92, careciendo de cualquier indicativo o distintivo que la identifiquen como de imitación, “por lo que perfectamente puede generar grandes dudas sobre su autenticidad a simple vista”, añade la Fiscalía.

“ESTO ES UN ATRACO”

La pistola la esgrimió de forma amenazante a un cliente y el citado director de la sucursal, encañonado a éste último con la pistola descrita a la vez que decía: “Esto es un atraco”.

Acto seguido, el acusado, en su camino hacia el mostrador empujó con su mano izquierda apartándolo al cliente de la entidad bancada que se hallaba apoyado en el mismo y se dirigió a él diciéndole, “tú quítate y quédate ahí”, sacando en ese momento una bolsa de tela que arrojó encima del mostrador conminando al empleado de la entidad bancada, mientras continuaba esgrimiéndole la pistola simulada, para que le entregara todo el dinero del que dispusiera, manifestando: “deja ahí todo lo que tengas”.

El empleado accedió atemorizado por la situación, introduciendo en la bolsa facilitada por el acusado el dinero que había en el cajón del submostrador, si bien el acusado le exigió “el monedero también”, lo que así hizo.

Después de esto, el procesado cogió la bolsa con el dinero y, tras preguntar al director de la sucursal si la caja fuerte era de retardo, a lo que éste le respondió afirmativamente, se dirigió a las dos personas allí presentes a quienes, a la vez que los encañonaba con la pistola que portaba, les advirtió que no se movieran.

Abandonó la sucursal bancaria, montándose en un vehículo propiedad de la esposa del acusado, a bordo del que se dio a la fuga. El acusado se apoderó de 10.607 euros de los que han sido recuperados tan sólo 5.688.

El procesado se encuentra en situación de prisión provisional desde el 9 de septiembre de 2016 en que fue detenido y los hechos, para la Fiscalía, son constitutivos de un delito de robo con intimidación en local abierto al público, con la agravante de disfraz.