Según recoge el en su escrito de acusación, al que ha tenido acceso , el acusado, casado con una de las víctimas de los hechos, procedió, desde prácticamente el inicio de la relación, durante 30 años, a menospreciar y humillar a su esposa.

Con ellos convivía también la hija que tienen en común, también víctima de los hechos, hacia la que también se dirigía con malas formas y menospreciándola. Con frecuencia, el acusado insultaba a su mujer y otras similares, o le amenazaba con expresiones desafiantes, manifestaciones que el acusado también realizaba a su hija.

Fue precisamente ésta, la hija, quien se decidió a denunciar la situación en el mes de mayo de 2016, angustiada por la situación vivida, en la que llegó a temer por su vida, ya que desde principios de ese mes el acusado llevó a la vivienda un serrucho y se lo exhibía a su esposa e hija en varias ocasiones de manera intimidatoria.

Llegó, incluso, a afirmar ante el personal sanitario del que “había pensado en suicidarse y matar a su mujer e hija”.