Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, los acusados integraban una organización criminal estable y perfectamente estructurada, en la que dos de los procesados asumían el rol de dirección y coordinación de la misma, y el resto realizaban funciones de colaboración y apoyo.

Entre el 11 de septiembre de 2013 y el 28 de enero de 2015 se produjo una oleada de robos con el mismo ‘modus operandi’. La Fiscalía considera que la organización criminal ha perpetrado un total de 89 delitos contra el patrimonio, consistentes en 59 delitos de robo con fuerza en las cosas consumados, 11 delitos de robo con fuerza en las cosas tentados, 12 delitos de robo-hurto de vehículo a motor consumados y 7 delitos de robo-hurto de vehículo a motor tentados.

La mayoría de los hechos se perpetraron en estaciones de servicio, establecimientos hosteleros y en naves industriales. Primero, observaban y vigilaban los objetivos a robar, para después sustraer los vehículos a motor que usaban como medio para perpetrar los robos en los negocios elegidos.

Una vez en los mismos, y siempre amparados por la noche y vistiendo ropas que dificultaran u ocultaran su identificación, mientras algunos vigilaban, otros inutilizaban el alumbrado y los sistemas de alarma y forzaban la entrada a los establecimientos.

Ya en el interior, se adueñaban de cuantos objetos de valor encontrasen, y muy especialmente de las máquinas tragaperras y las expendedoras de tabaco, que transportaban en cubos contenedores de basura e incluso en el mismo vehículo que usaban para sus robos.

Luego se trasladaban a descampados y zonas aisladas, forzaban las máquinas y se adueñaban de la recaudación y de los paquetes de tabaco que contenían.

Posteriormente, y con el botín, obtenido, regresaban en varios vehículos, usando alguno a modo de lanzadera para evitar ser detectados por la policía, comunicándose en todo momento a través de teléfonos móviles para coordinar mejor sus operaciones.

Finalmente, y para obtener mayor beneficio de sus sustracciones, vendieron en varias ocasiones el tabaco procedente de los ilícitos perpetrados.