En primer lugar, resaltaban que se trata de unos presupuestos de carácter social, en tanto que recupera derechos perdidos por causa de la crisis económica y el paréntesis que han supuesto los gobiernos anteriores del . Recalcaba Eva Marín que “estos presupuestos consolidan avances en las cuatro patas en que se sustenta el Estado del Bienestar: la sanidad, pues se revierten copagos farmacéuticos; la educación, en tanto que se reducirán los ratios y se aumentará la partida presupuestaria dedicada a becas y ayudas; la dependencia y las pensiones, incrementando a nuestros mayores su capacidad adquisitiva, especialmente en aquellas pensiones mínimas y no contributivas”.

Por su parte, Javier Boj, ha subrayado que el acuerdo acentúa el compromiso obrero del PSOE para combatir la precariedad laboral, ya que “se produce la mayor subida del SMI de toda la historia, situándose en los 900 euros mensuales”. Además, -continuaba- “el sistema fiscal que se propone para aumentar los ingresos recoge subidas impositivas únicamente a empresas que facturan cada año más de 20 millones de euros (menos del 1% de las sociedades) y trabajadores que ganan por encima de los 130.000 euros anuales (0,5% de los contribuyentes). O lo que es lo mismo, solo se aumentan los impuestos a las grandes fortunas. De otro lado, las PYMES que no superen el millón de euros de facturación al año tendrán una descarga fiscal y se alivia el régimen de autónomos para que paguen en función de sus ingresos reales y no por cuotas fijas”.

Ambos coincidían en definir también estos presupuestos como feministas ya que apuestan claramente por “dar un paso más hacia una sociedad justa en la que hombres y mujeres tengan los mismos derechos”, aumentando la dotación presupuestaria para financiar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y equiparando los permisos de maternidad y paternidad, entre otras cuestiones.

Del mismo modo, ponían de relieve su “vocación modernista y joven al preocuparse por los grandes problemas de la juventud”. Primero, blindando la función social de la vivienda y poniendo freno a la especulación del sector al marcar techo máximo de las subidas abusivas de precios de alquiler en zonas determinadas por los municipios. Segundo, porque se compromete a combatir la ludopatía mediante el control de su publicidad y financiando campañas de prevención.

Atribuían otros logros a este acuerdo como son su postura innovadora y ecologista volcada en dar impulso a proyectos de investigación en ciencia e I+D+i, así como a contratos predoctorales y postdoctorales; del mismo modo que vela por una transición energética hacia un modelo basado en el autoconsumo y las energías limpias y renovables.

Por último, ha enfatizado Eva Marín, “se trata de un acuerdo focalizado en la lucha contra el fraude fiscal, pues se aumenta el control sobre las SICAV y se prohíben mediante ley las amnistías fiscales”; mientras que Javier Boj ha preferido finalizar haciendo referencia a que “en definitiva, son unos presupuestos que mejoran la vida de las personas, y por ello apelamos a la responsabilidad de los partidos de la oposición para avanzar como país con su aprobación. Que demuestren ser útiles, que expliquen seriamente que les molesta de estos presupuestos. Que abandonen el discurso del miedo y sustituyan el acoso y derribo por crítica constructiva en las instituciones. Oímos ruidos, pero faltan argumentos”.