El escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Pres, recoge que, durante el año 2009, el querellante, dedicado a la actividad de compra, venta y transporte de ganado, conoció al acusado.

Trabaron cierta relación durante la cual el acusado se encargó, invitándole a comer y llevándole a carnicerías muy concurridas de clientes, de aparentar una gran solvencia económica y una sólida pujanza comercial.

De esta manera, el querellante decidió acordar con el acusado, que decía representar a una empresa dedicada a comerciar con carnes, productos cárnicos elaborados, huevos, aves y caza, que le llevara las ovejas y corderos que el acusado le fuera solicitando.

De esta forma, a finales del año 2009 arrancó la relación comercial en la que ambos, mediante conversaciones telefónicas, pactaban la cuantía de los pedidos y sus precios según los fijados por la lonja de Albacete.

Para aparentar esa fingida seriedad comercial, el acusado, en las primeras compras o suministros, pagó puntualmente los pedidos para generar la confianza del querellante.

A partir de ahí, el acusado pidió más animales, un total de 454 corderos, que el querellante siguió entregándole, pero que el procesado no pagó, valorados en 29.813,33 euros.

Sólo cuando el querellante fue a cobrar los pagarés pudo saber que el querellado nunca había tenido la intención de abonarle los corderos que había comprado, ya que en la cuenta no había dinero.