En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que el considerado cabecilla de la banda y cinco más de los acusados se dedicaban al tráfico de drogas, sobre todo cocaína y cannabis, en () y localidades limítrofes.

Algunos de los acusados se dedicaban a hacer labores de chófer para el aprovisionamiento de las sustancia, o de vigilancia y otros se encargaban de llevar a cabo las ventas y las transacciones, bien en las proximidades de sus domicilios o de los negocios en los que trabajaban.

Otros de los acusados se dedicaban, por su parte, a las tareas de mantenimiento de una plantación de 496 plantas de cannabis en una nave, que luego iba destinada a la venta de terceros.

Y otros de los acusados se encargaban, atendiendo a lo que indicaba el responsable, a vender la droga en localidades de la provincia de Albacete, como , y .

Tras investigar a parte de los acusados, en febrero de 2017 se ordenó, por auto judicial, el registro de varios domicilios de buena parte de los acusados y en ellos se localizaron herramientas y útiles para preparar la droga, diferentes cantidades de droga, sobre todo cannabis y cocaína de gran pureza, dinero en metálico procedente de esta actividad ilícita y libretas con anotaciones de las transacciones realizadas.

Además, en la madrugada del 28 de febrero de 2017, sobre las 3.30 horas, se procedió a la detención del cabecilla y otros dos acusados cuando circulaban a la altura del punto kilométrico 379 de la autovía A-7, encontrándolos en posesión 60.000 euros distribuidos en seis fardos que contenían 10.000 euros cada uno, procedentes de la actividad ilícita de venta de sustancias.

Ese mismo día fueron detenidos también otros cuatro acusados más. Los siete se encuentran en prisión provisional por esta causa desde el 2 de marzo de 2017.