Los apenas 800 habitantes del pueblo se entregan con devoción en todos los actos, también en las semanas previas.

Al término de la procesión del Silencio, sobre las doce de la noche del Jueves Santo, los tambores se erigen en protagonistas.

Las calles mudas minutos antes se ven inundadas por cientos de tamborileros que, ataviados con túnicas moradas, tocan a un mismo son el famoso “racataplán”.

La última tamborada da comienzo sobre la medianoche del sábado al domingo y dura hasta el día siguiente al término de la Procesión del Encuentro.

Sus seis hermandades, la Hermandad de La Burrica, la de La Verónica, , Virgen de Los Dolores, De la Cruz, y Nuestro Padre , son el pilar fundamental de esta Semana Santa de Agramón, sin las cuales no sería posible haber conseguido la distinción de Fiesta de Interés Turístico Regional.

Los momentos más destacables de la Semana Santa de Agramón

Procesión de la Burrica

El primero de los actos litúrgicos tiene lugar el Domingo de Ramos con la procesión de ‘La Burrica’, obra del escultor local José Duro. En esta procesión todo el protagonismo recae sobre esta imagen ya que es la única que procesiona en ese día. Esta imagen representa la entrada de Jesús en , y de forma excepcional, los vecinos y nazarenos de las demás hermandades acompañan juntos a la imagen portando palmas y ramas de olivo.

Procesión del Silencio

En la noche de Jueves Santo tiene lugar la ‘Procesión del Silencio’. En esta procesión el ‘Cristo de la columna’ pasea su mirada triste acompañado del dolor de la imagen de ‘La Verónica’ y el resto de imágenes que procesionan esa noche. También acompaña a la imaginería durante la procesión la Banda de Cornetas y Tambores .

Es al término de la procesión, sobre las doce, cuando comienza la noche de tambor más tradicional, en la cual los únicos protagonistas son los tambores. Las calles que minutos antes fueron testigo del prendimiento de Jesús se ven inundadas por cientos de tamborileros que, con sus túnicas moradas, tocan a un mismo son el famoso racataplán.

Subida al

En la mañana del Viernes Santo, después de toda la noche sin dejar de oír el redoble y repiqueteo de los tambores, los tamborileros se aprestan a acompañar en procesión a Nuestro Padre Jesús Nazareno en la subida al Monte Calvario junto con ‘La Verónica’. Esta procesión es una de las más hermosas en toda la comarca, ya que en ella se puede ver la conjunción de colores de las distintas hermandades entremezclados con los colores típicos de la primavera.

Uno de los momentos más emocionantes tiene lugar al final de esta procesión cuando todos los tamborileros, al son del mismo toque, van despidiendo a cada uno de los pasos mientras éstos van entrando en la .

Procesión del

En la noche del Viernes Santo tiene lugar la Procesión del Santo Entierro, el Cristo Yacente recorre el itinerario más largo por las calles de Agramón, mientras el silencio de la noche es roto por media docena de tambores roncos que acompañan con sus redobles rotos a las imágenes, y por las notas y compases de la banda de cornetas y tambores San Joaquín de Agramón.

Procesión del Encuentro

Llega el Domingo de Resurrección, el día más emotivo de todos los vividos durante la semana de Pasión. Más de un millar de tamborileros y visitantes se reúnen en la plaza del cuartel, a los pies del que, con atenta mirada, disfruta del momento más vibrante y emotivo de toda la Semana Santa.

Éste momento está protagonizado por “El Encuentro” entre “La Dolorosa” y el “El Cristo Resucitado”. Los tamborileros allí reunidos, al llegar las imágenes, dejan de tocar y de repente la plaza queda invadida por un silencio sepulcral.

Tras el tercer acercamiento entre las imágenes, todos los tambores vuelven a redoblar de nuevo al unísono sin preparación ni previo aviso, mostrando que la historia y el respeto de un pueblo por sus tradiciones prevalece ante todo.

La procesión concluirá con las imágenes entrando en la Iglesia de San Joaquín, como siempre acompañadas de los cientos de tamborileros que desafiando al cansancio y al dolor acumulado en las magulladas e hinchadas manos, no dejarán de tocar mientras alguna de las imágenes aún esté en la calle.