Atendía a los periodistas presentes, en los minutos previos a la Ofrenda, el capellán del Alba, don . Muchos años como tal pasan por él (casi en todas las categorías imaginables) pero asegura que, este equipo, “va a dar que hablar”. “Anoche cuando viendo el partido en televisión, escuchaba a los locutores de La Sexta hablar tan bien del Albacete Balompié como lo estaban haciendo… le decía a la Virgen de Los Llanos: ‘Patrona, no dejes que mañana vayamos tristes a llevarte flores…’”, nos confesaba.

Pues primera petición… cumplida: caras de alegría hoy de todos y cada uno de los componentes de la plantilla, cuerpo técnico y pequeña gran familia del Albacete Balompié (y no era para menos). Conforme los protagonistas hacían aparición en las inmediaciones de la Capilla de la Virgen de Los Llanos en el Recinto Ferial, la estampa era: fotos… autógrafos… más fotos… y, ante todo, mucha alegría. Casi recién llegados de , han traído a la Virgen no sólo flores, sino la primera victoria de la temporada, sembrada día a día y cosechada (y de qué manera) ante un grande como el Betis y en todo un Benito Villamarín. Los detalles nos los daba el autor del gol que nos dio el triunfo y los tres puntitos (desde ahora conocido como ‘Chumbinazo’): “Nadie contaba con ganar en el campo del Betis y, al final, cuando nadie lo espera, hemos tenido la suerte que ayer tuvimos”, ha comentado Chumbi.

Suerte… y primeras recompensas a un trabajo serio. Sólo faltaba ‘que cuajase’ (como ayer lo hizo) para devolver la confianza que, en verdad, muchos nunca perdimos. “La alegría fue para todos -ha apuntado el capitán, -; hacía falta una victoria para coger confianza, y llega en el mejor escenario posible y ante un rival de primer nivel. Nuestro equipo es honrado, compite, trabaja y mantiene su seña de identidad en todo momento, eso es importante”.

En lo colectivo, la confianza se puede traducir también en que, habiéndonos enfrentado (entre Liga y Copa) a equipos como el Sporting, el Zaragoza y el Betis, se han logrado dos victorias y un empate y, eso, es decir mucho: “Perdimos en la primera jornada y de aquella manera… -ha explicado Chumbi-, el Alcorcón no fue superior a nosotros, y en ninguna jornada yo creo que ningún equipo hasta el día de hoy nos ha dominado de principio a fin; hay que seguir en esta línea”.

En lo individual, los últimos enfrentamientos están puliendo esos errores que resultaron cruciales (a nuestro pesar) en los primeros. Y, en el caso de nuestro goleador de ayer, se puede decir que el secreto es tan simple como “aprovechar la oportunidad”. “Jugué la primera jornada, el míster me quitó al descanso y me quedé mosqueado; luego empezó a contar con Rubén y yo esperé mi oportunidad… en Copa la aprovecho y, ayer, vuelven a salir las cosas bien…”.

Le comentaban a Chumbi que metió una (la más difícil, quizá) y no logró que entrasen otras muchas ocasiones, a priori, más sencillas. Él lo tiene claro: “Si metiera todas las ocasiones que tengo, el ‘9’ del no sería Falcao y a lo mejor sería yo, eso es así… -sonreía-; yo intento meter todo lo que puedo, pero de lo que fallo me acuerdo después de los partidos…”, ha apuntado.

Dejemos a Falcao donde está y a Chumbi con nosotros aunque, en unos años, pueda ser (ojalá) el sustituto del ‘Tigre’ (ahí va otra petición a nuestra Virgen…). De momento, toca disfrutar de cada instante, como éste de la Ofrenda (cada año, tan especial). Puestos a pedir, seguimos: y el capellán vuelve a escena y dice “que se anime la afición y saque abonos porque, no digo ascender… pero en puestos para mantener la categoría sí será…”.

La Patrona seguro que ha tomado nota. Lo hizo bien el año pasado en tal ocasión como ésta. Aquí hay materia… y hay corazón. Hay fondo… y hay forma. Hay calidad… y hay contundencia. Y hay… muchas ganas de trabajar. Dicen que ‘por pedir, que no quede’. Pedimos seguir viviendo el sueño. Pedimos subir a Primera. Pero volvemos al refranero para reducir todas nuestras peticiones a dos (como los mandamientos): el primero (y por si acaso), aquel que reza aquello de ‘Virgencica, Virgencica, que me quede como estoy’; y, el segundo, (y éste, fijo) un contundente ‘¡AÚPA ALBA!’.