Ni un alfiler cabía hoy en la Plaza de toros de Albacete en la cuarta de abono de la Feria taurina albaceteña, con toros de la gandería de Las Ramblas.

Vicente Barrera hizo lo que pudo con el primero de su lote. Un toro que, según señalaba el torero valenciano, presentaba algún problema en la vista y le privó de conseguir algún trofeo, a pesar de matar bien con el . Pitos al toro y silencio para Barrera.

Las cosas cambiaron con el cuarto de la tarde. Hacía diez años que Barrera no pisaba la Plaza de Albacete, pero su regreso no será olvidado fácilmente. El torero valenciano se metió al respetable en el bolsillo e hizo vibrar a los tendidos de una manera espectacular.

Barrera demostró su valía y destreza ante el toro, clavando incluso la rodilla en la arena en varias ocaciones. Manoletinas de rodillas que pusieron en pie al público y una impresionante faena rematada por una buena estocada que recuerdan por qué Barrera ha sido una primera figura del toreo. Susto sin mayores consecuencias para el diestro valenciano a la hora de matar, una oreja y dos vueltas al ruedo, a pesar de la petición mayoritaria e insistente de la segunda. El presidente de la Plaza privó a Barrera de salir a hombros por la Puerta Grande de Albacete. Saludos desde el tercio acompañados de fuerte ovación y pitos para el presidente.

Máxima expectación por el regreso de José Tomás al coso albaceteño después de siete años. Una espera que ha merecido la pena ya que el diestro, una vez más, no defraudó. Cortó una oreja tras espectacular faena en el primero de su lote. Muletazos de impecable ejecución, estatuarios y una efectiva estocada pusieron en pie al público, con petición mayoritaria de oreja y vuelta al ruedo.

El espectáculo continuó con el quinto de la tarde. José Tomás levantó una vez más al público de sus asientos demostrando su buen hacer con la muleta y emocionando con doblones clavando rodilla en tierra. José Tomás perdió el triunfo y la posibilidad de triunfar en Albacete al fallar con la espada. Saludo desde el tercio a la afición albaceteña.

Vestido de blanco y oro, el albaceteño Juan Luis Rodríguez tomaba la alternativa, por sorpresa, en la Plaza de su tierra al sustituir en el cartel al convalenciente Miguel Ángel Perera, con Vicente Barrera como padrino y José Tomás como testigo de excepción.

Una oportunidad que el joven diestro no quiso desperdiciar, demostrando su valentía, arrojo y buen hacer con la muleta en el toro de ceremonia, que brindó a su padre. Causó muy buena impresión entre el público, demostrando que quiere convertirse en una gran figura del toreo, sin embargo no consiguió ningún triunfo por la espada.

En el segundo de su lote, que brindó a la mujer de Dámaso González, Juan Luis Rodríguez arriesgó más aún si cabe en la cercanía con el toro, poniendo en pie al público con la muleta, pero nuevamente estuvo desacertado con los aceros y se marchó de la Plaza sin ningún apéndice.