El alcalde de Albacete, Manuel Serrano, ha resaltado este domingo el trabajo de la Hermandad de Donantes de Sangre de Albacete que consiguió durante el pasado año 1.804 nuevos donantes.

De esta forma lo ha expresado el primer edil de la capital durante el desarrollo de la que se ha celebrado en el Paraninfo Universitario de la UCLM de Albacete y en la que ha estado acompañado por la presidenta de la Hermandad, Mª , y por otras autoridades provinciales y miembros de la junta directiva de la Hermandad de Donantes de Sangre.

El regidor ha aprovechado su turno de palabra para trasladar a los donantes presentes en la asamblea su “gratitud y admiración” por la labor “necesaria y altruista” que llevan a cabo desde hace más de 40 años y gracias a la cual se consigue cubrir las necesidades de sangre en el área sanitaria.

Manuel Serrano ha dado la enhorabuena a los más de 800 donantes que han sido reconocidos este domingo con las cruces de bronce, plata, oro, la gran cruz y la cruz mayor por la “enorme generosidad” que demuestran, regalando sin pedir nada a cambio y convirtiendo a Albacete en una de las provincias más solidarias de todo el país, ya que se encuentra a la cabeza en el número de donaciones.

La Hermandad de Donantes de Sangre de Albacete ha alcanzado el número de 66.750 donantes durante 2017, esto se plasma en las 17.949 donaciones durante el mismo año, unos datos que el primer edil albaceteño ha valorado positivamente, aprovechando para recordar la colaboración existente entre Ayuntamiento y Hermandad a través de la campaña de felicitación de mayoría de edad, con el fin de fomentar las donaciones de sangre entre los jóvenes de la capital.

El alcalde ha aprovechado para dar la enhorabuena también a los doctores y que han sido reconocidos en este acto como ‘Amigos del Donante’ por el apoyo constante a los fines de la Hermandad.

Por último, el regidor albaceteño no ha dejado pasar la ocasión de reconocer, una vez más, a la presidenta de la Hermandad, Mª Carmen de Huéscar, así como a su junta directiva por el trabajo “impecable e incombustible” que realizan día tras día.