La concejal de Juventud y Acción Social en el Ayuntamiento de Albacete, María Gil ha inaugurado una nueva edición del programa “Cine y Educación en Valores 2.0” que ha comenzado hoy 15 de noviembre con la proyección de la película “Un monstruo viene a verme”, en dos sesiones (9:30 y 12:00 horas) en la Filmoteca Municipal.

María Gil ha apuntado que desde la Concejalía de Juventud se desarrollan diversas actuaciones de carácter preventivo y educativo en torno a la prevención de riesgos asociados a ciertas formas de ocio juvenil, especialmente en relación al consumo de alcohol y drogas, dirigidos especialmente a población adolescente.

La edil ha señalado que el cine tiene una gran capacidad para transmitir valores, actitudes y modelos de vida porque en el cine se reinterpreta la realidad circundante e incluso, se reinventa. Además, el carácter de divertimento que tiene, facilita la posibilidad de que los individuos puedan sentirse identificados, llegando a adoptar algunos de los valores o comportamientos que en las películas se transmiten. La buena acogida que tiene entre jóvenes y adultos, le otorga también la capacidad de ser utilizado, con garantías de éxito, como herramienta para la educación en valores en cualquier ámbito de formación.

Desde el punto de vista de la prevención de riesgos, el cine podrá ser agente preventivo si al espectador se le capacita para el análisis y la crítica de aquellas situaciones, símbolos o mensajes que orienten sobre los riesgos a evitar o que apoyen el desarrollo de posiciones más maduras, favoreciendo los valores.

María Gil ha subrayado que el programa “Cine y Educación en Valores 2.0 ” tiene como principales objetivos, participar en el proceso educativo incorporando en el proyecto curricular de cada centro la educación en valores de forma transversal, para facilitar la reflexión que permita buscar y ensayar soluciones.

Además de aprovechar la temática y contenido de la película seleccionada para formar a los alumnos en valores, actitudes y habilidades sociales que ayuden a reducir la aparición de futuras conductas de riesgo y por último, favorecer el gusto por el cine como fórmula positiva de utilización de su tiempo libre, desarrollando sus posibilidades como fuente de formación y de enriquecimiento cultural.

María Gil por último ha recordado que la contra la Drogadicción (FAD) inició la utilización del cine como herramienta preventiva en 1995, y desde ese año hasta la actualidad se ha ido ampliando la oferta de programas educativos y actividades basados en el cine, diversificando y ampliando el perfil de la población destinataria.