La empresa participó en la mesa redonda ‘Agua e infraestructuras sostenibles como motor de desarrollo’ que tuvo lugar en la Cumbre del Clima de .

Es tiempo de actuar contra la emergencia climática y así lo está demandado Naciones Unidas en la Cumbre del Clima (COP 25) que se está celebrando estos días en Madrid. En esta edición, se ha reconocido el papel transformador de las empresas para frenar y mitigar el cambio climático y por ello Aquona ha querido sumarse en este evento mundial.

La directora de Desarrollo Sostenible de Aquona, , presentó su estrategia climática, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la , que sigue las líneas del acuerdo de y se basa en cuatro pilares: mitigación y adaptación, promoción de modelos de Economía Circular y modelos responsables con el clima.

En este sentido, la empresa se ha adherido al compromiso global de no superar el incremento de 1,5º en la temperatura global de la tierra con la puesta en marcha de diferentes acciones que permitan reducir las emisiones derivadas del consumo eléctrico en un 90% en el horizonte de 2021.

Con la compra de energía verde, Aquona garantiza que el 100% de la energía que consume en sus instalaciones tienen certificado su origen renovable, lo que supone que anualmente se evita la emisión a la atmósfera de 21.000 toneladas de co2, que equivalen al consumo de 74.000 árboles. El trabajo realizado a través del proyecto “Sembrando Oxígeno”, de la mano de , ha permitido compensar más de 140 toneladas de co2.

Aquona produce energía eléctrica en el proceso de depuración y energía solar fotovoltaica gracias a la inversión de más de medio millón de euros en 2019-2020 en instalaciones como la ETAP Mancomunidad de Servicios Gasset o la EDAR de Ciudad Real. Además, el 14% de la flota de vehículos con la que cuenta la compañía ya es sostenible.

En el transcurso de la mesa redonda ‘Agua e infraestructuras sostenibles como motor de desarrollo’, Aquona expuso sus soluciones para abordar la gestión sostenible de infraestructuras ante el doble reto que presentan la emergencia climática y la despoblación. La mesa redonda se llevó a cabo en el stand que Suez, grupo de empresas del que Aquona forma parte, tiene habilitado en la Zona Verde de la COP 25. Gabriel Rubí, jefe del Servicio de de ; Joaquín García Lucea, experto en gestión municipal del ciclo del agua; , experto en derecho administrativo y socio de Rodríguez Castaño Abogados y Laura de Vega, directora de Desarrollo Sostenible de Aquona, compartieron su visión sobre cómo garantizar un servicio de agua de calidad y que éste sirva como elemento para fijar población en nuestro país, donde el 60 % de sus municipios tiene menos de 1.000 habitantes.

“La inversión constante es imprescindible en el ciclo del agua, no sólo para crecer en infraestructuras sino también para mantener lo que tenemos”, apuntó Joaquín García Lucea quien también apeló a la “equidad intergeneracional” para evitar que las próximas generaciones tengan que cargar “con las inversiones que nosotros no hemos hecho”. Así mismo, el diseño y la planificación urbanística también juegan un papel fundamental a la hora de realizar una gestión eficiente del recurso hídrico, tal y como explicó García Lucea.

La visión sobre cómo afrontar el doble desafío desde el ámbito legal la dio José Luis Quintana, que puso como ejemplo la aprobación de La Ley de Economía Circular de Castilla-La Mancha como “el primer texto normativo de esta materia en España”. En la antesala de la Cumbre del Clima, las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaban este texto que es consecuencia del plan normativo de de 2015, “un texto conciso, con nueve artículos y una declaración de principios importantes en la que se define qué es Economía Circular, cuáles son los principios que han de perseguirse en este ámbito, así como la elaboración de una estrategia en la materia”.

Centrándose en el ámbito del agua, Quintana señaló el proceso de revisión en el que está inmersa la Directiva Marco del Agua como “una oportunidad que no podemos rechazar para introducir criterios de sostenibilidad” en los procesos de licitación de infraestructuras y servicios del ciclo del agua. Además de este criterio medioambiental, subrayó la necesidad de tener “una visión a largo plazo” e invitó a la administración a tener en cuenta otros parámetros vinculados a la durabilidad de las infraestructuras y la lucha contra la obsolescencia de las mismas.

Precisamente con esa obsolescencia de las infraestructuras tienen que vivir casi el 50 % de los municipios españoles, especialmente las zonas más despobladas, las cuales también deben hacer frente a problemas como procesos de tratamiento de agua anticuados, déficit de tecnología, carencias de depuración o la falta de capacidad inversora, tal y como indicó Laura de Vega. Por este motivo, la Directora de Desarrollo Sostenible de Aquona señaló las economías de escala y las alianzas como principios para “actuar antes de que sea demasiado tarde”.

“La propia ONU lo establece en los ODS, precisamente en el 17 habla de alianzas para lograr objetivos y pide a la empresa su fuerza transformadora” para liderar estos cambios, aseguró. “Tecnología, conocimiento, innovación, eficiencia energética, digitalización”, aseveró De Vega, son los elementos que empresas como Aquona aportan a la gestión del agua en el escenario de crisis climática.

A la pregunta de si es decisiva la colaboración público-privada para promover una gestión del agua eficiente y sostenible frente a despoblación y cambio climático, Laura de Vega, no dudó: la respuesta es sí la empresa privada tiene mucho que aportar en coordinación con todos los actores”.