En nota de prensa, el Defensor del Paciente ha explicado que el afectado, entonces de 36 años de edad, acudió a los servicios médicos de la mutua FREMAP en Albacete el 16 de abril de 2013 por dolor en el hombro derecho tras una lesión laboral descargando un furgón. Se le informó de que padecía una leve tendinitis, por lo que continuó trabajando. En los días próximos acudió de nuevo por mala evolución en varias ocasiones, con altas y bajas laborales y fisioterapia.

Ante la tórpida evolución, el 13 de septiembre acudió una vez más a la mutua, que lo citó para la realización de una resonancia magnética, infiltración con corticoides y otros.

Según el Defensor del Paciente, el 7 de noviembre tras notar una nueva molestia mientras trabajaba, así como un gran bulto y derrame a nivel del bíceps —signo de Popeye, que indica rotura de este músculo—, acudió una vez más a los servicios médicos de la mutua FREMAP, pero no fue derivado hasta dos meses más tarde a la unidad de hombro en . El 15 de enero de 2014, tras una exploración, se detectó que el tendón de la porción larga del bíceps estaba roto y que era “tarde para conseguir la reinserción del tendón por haberse retraído, como confirmó luego el especialista de hombro del ”.

Aunque el 5 de septiembre se sometió a artroscopia de hombro, se informó que no había posibilidad de reparación por “retracción y atrofia muscular”.

El trabajador, por medio de la Asociación ‘El Defensor del Paciente’, interpuso demanda en la jurisdicción civil contra Mapfre como aseguradora de Fremap por entender que se produjo un doble retraso en el diagnóstico y tratamiento de la lesión de tendinosa de hombro, “lo que ha conllevado importantes secuelas en un trabajador joven cuyo trabajo depende de la fuerza de sus brazos”.