El mantenimiento de estas instalaciones se considera necesario para garantizar la fiabilidad de las instalaciones y el confort de los viajeros, según ha informado el Ministerio de Fomento en nota de prensa.

Este contrato, que tiene un plazo de ejecución de 48 meses, incluye tanto el mantenimiento preventivo, destinado a reducir la probabilidad de fallo o la degradación del funcionamiento de algún elemento, como el correctivo, realizado después del conocimiento de alguna avería. Asimismo, también incluye el mantenimiento predictivo, basado en la monitorización del funcionamiento y los parámetros establecidos.

El objetivo es que todos los componentes de las instalaciones puedan realizar la función requerida en perfectas condiciones. Se trata, por tanto, de una combinación de todas las acciones técnicas, administrativas y de gestión, durante el ciclo de vida de un elemento, destinadas a conservarlo o devolverlo a un estado en el cual pueda desarrollar su función.

Entre las instalaciones afectadas por este contrato de mantenimiento se encuentran los enclavamientos electrónicos, encargados de accionar los aparatos de vía y señales; las instalaciones de los sistemas de control del tráfico centralizado y asistencia a la conducción ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático) y ERTMS; la señalización lateral; los detectores de caída de objetos, de cajas calientes, de viento lateral, los edificios y salas técnicas, entre otros.