“Dijimos que no íbamos a dejar tiradas a las familias, que íbamos a cumplir”, ha dicho el alcalde, , en una rueda de prensa donde ha explicado la solución dada por el Consistorio a las familias.

Días atrás se publicaron las listas de admitidos en los doce centros escolares donde se van a desarrollar estas Escuelas de Verano y la mitad de los solicitantes se había quedado fuera. Tras el revuelo y malestar de muchas familias, la solución ha pasado por ampliar en hasta 700 plazas para poder ofrecer el servicio a todos los solicitantes.

El viernes saldrá el listado de los niños y niñas que se incorporan en la primera quincena de julio y para el miércoles de la semana que viene saldrá el listado con el resto de admitidos.

Desde el Ayuntamiento se ha optado por una solución “mixta” en la que se aumenta, además, la relación entre profesores y alumnos, al que se suma la contratación de más monitores, por lo que a los 112 trabajadores contratados inicialmente se les sumarán 25 más.

La solución ha sido rápida, tal y como ha explicado el alcalde de la ciudad, que asegura que varios servicios y concejalías del Ayuntamiento han intervenido en la cuestión.

“NO SON LAS ESCUELAS DE VERANO QUE NOS GUSTARÍAN”

Junto a Vicente Casañ ha estado la concejal de Atención a las Personas, Juani García, que ha apuntado que las Escuelas de Verano no son las que les gustaría.

“Vamos a empezar a trabajar muy pronto para que el año que viene se pueda dar respuesta a la demanda”, ha asegurado la edil, que ha apuntado que este aumento de plazas y de empleados supondrá un mayor coste del servicio, presupuestado en 750.000 euros por el anterior equipo de Gobierno y que, según las cuentas iniciales, podría llegar a los 900.000 euros.