El portavoz del Grupo en el Ayuntamiento de Albacete, , lamentó el “ejercicio de manipulación tan ridícula como interesada con el que ha pretendido transformar la negligencia con la que ha gestionado la retirada de las rejas de la antigua sede de la y Monte de Piedad de en un logro al alcance solo de un gran estadista”.

A este respecto, el edil socialista concedió que “se pueden cometer errores y son, incluso, comprensibles, en un gobierno, en la oposición o en un puesto de trabajo. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y a una oportunidad para reconocer y corregir su error, pero lo que es intolerable es intentar convertir un error, a través de la mentira y la manipulación interesada, en un acierto”.

Modesto Belinchón aludía de esta forma a las declaraciones que realizó Javier Cuenca, instantes después de retratarse junto a Cospedal mientras se reponía el conjunto de la cerrajería, y en las que el alcalde llegó a presumir de que esta reposición había sido posible, gracias “a un trabajo silencioso y las negociaciones con el propietario del inmueble”.

Tal y como aclaró el edil socialista, “no ha habido un trabajo en silencio, lo que sí hay es falsedad, manipulación y ausencia de transparencia, porque en sus declaraciones a los medios a Javier Cuenca se le olvidó mencionar dos actitudes que sí han sido responsables. En primer lugar, la del , exigiéndole al Ayuntamiento, a través de dos informes, fechados los pasados 30 de marzo y 2 de mayo, la reposición de este enrejado; y el sentido común que han demostrado el propietario del inmueble y el inquilino, pues la clínica que se ha instalado en este edificio el 8 de junio solicitó al Ayuntamiento que le dejase reponer las rejas, tal y como le solicitaba el informe del Gobierno regional”.

Tras recordar que el Ayuntamiento no ha emitido ni un solo informe instando al propietario a reponer las rejas, a pesar que el Servicio de de la Junta se lo había solicitado en dos ocasiones, Modesto Belinchón expuso que “éstos son los hechos que Javier Cuenca, de ser honesto, debería haber relatado, habría reconocido su error y al menos habría demostrado humildad y propósito de enmienda, pero en su lugar optó por inmortalizarse para la posterioridad junto a Cospedal, como si la reposición de las rejas fuera un logro al alcance solo de un gran estadista”.

Por último, su preocupación por la imagen que se ha trasladado de la ciudad, a consecuencia de la nefasta gestión protagonizada por Javier Cuenca, pues afirmó que “la posición en la que quede el alcalde me da igual, lo que me preocupa es la posición en la que ha puesto a la ciudad, porque con este ejercicio de manipulación interesada Javier Cuenca nos ha puesto a todos en ridículo”.