Ya han pasado quince años de la apertura de los antiguos ‘Depósitos del Sol’ reconvertidos en biblioteca para uso y disfrute de todos los albaceteños.

El alcalde de la ciudad, Javier Cuenca, ha explicado que ésta “confluye en la Red de Bibliotecas municipales (formada por quince), donde una de las más queridas es justamente ésta: una biblioteca que tiene una sala de estudio (con 216 puestos), una sala de Internet (con 20 puestos) y la propia biblioteca (con 50 puestos), aparte de la propia hemeroteca; todo ello la convierte en un espacio único para la cultura y la sabiduría en la ciudad”.

Del lugar que ahora todos disfrutamos tal y como es hoy sabe mucho Francisco Jurado, arquitecto y autor del proyecto de remodelación de aquellos antiguos depósitos de agua. Éste cordobés afincado en y profesor de la reconvirtió lo que era un espacio en desuso en (por ejemplo) una de las salas de estudio más solicitadas por los jóvenes albaceteños (sobre todo en fechas como éstas, cercanas a exámenes).

“Convertir aquellos viejos depósitos de agua en depósitos de libros y cultura” fue para él “una idea genial” que pronto comenzó a materializar, casi como si de encajar las piezas únicas de un puzle muy especial se tratase:

“En el fondo se trataba de encajar tres piezas: la pieza circular (que es una ‘biblioteca clásica’ de libros, en la que los anillos interiores se usan como almacenamiento y el caso principal escalonado es la biblioteca principal más bonita que incluso ha sido fotografiada para publicaciones de ámbito nacional); el depósito cuadrado (que decidí dejar como un espacio diáfano de 400 metros cuadrados para que se usase en lo que se quisiera y que se ha convertido en una sala de estudio de las más solicitadas); por último, la torre fue un elemento simbólico con ese ascensor que servía de mirador el iluminaba la plaza y que complementaba al resto; aparte, también estaba el depósito de bombas; fue un proyecto para mí sencillo de imaginar porque era unir todas estas piezas a través de elementos de vidrio que las comunican entre sí y sirven de entrada”, ha explicado a los periodistas presentes, a las puertas de la biblioteca.

No obstante, también ha recordado que no todo resultó tan fácil: desde que surgieron las primeras ideas (allá por 1991) hasta que culminó la obra (en 2001), Francisco Jurado también tiene en la memoria ciertas “adversidades” propias de la duración de la obra y de los periodos en los que se tuvo que paralizar (con los consiguientes desperfectos en la misma). Asegura que es una de las obras a la que más cariño tiene de las que ha realizado y de la que habla mucho a sus alumnos porque tiene elementos singulares (como un suelo que ya es imposible encontrar), y pone en valor que se llevó a cabo con pocos recursos: “Creo que la inversión total que yo dirigí aquí no llegó al millón de euros, y un millón de euros para un edificio de este tipo imaginarios lo que supone en una ciudad como ésta”, nos ha contado.

…Una ciudad (y concretamente un barrio) que, afirma, ha cambiado también por este lugar que cumple ya unos exitosos quince años de vida, de lecturas, de actividades culturales, de estudios y (estamos seguros)… de muchos aprobados.