Varias han sido las ponencias que, de la mano de distintos profesionales y expertos, se han sucedido a lo largo de toda la tarde para abordar esta compleja realidad desde varios de los múltiples factores que están relacionados con ella.

La segunda de esas ponencias ha sido impartida por García, profesor honorario de la que, además, es protagonista de una intensa relación profesional de muchos años con el gabinete jurídico de Comisiones Obreras que ha llegado a dirigir.

Bajo el título ‘Medidas Laborales y de Seguridad Social para las víctimas de violencia de género’, Collado ha podido profundizar tanto en lo que se ha hecho como en lo que queda por hacer en este asunto capital en la atención a las mujeres que sufren este tipo de violencia machista.

La ponencia ha estado presentada por el presidente de la Diputación Provincial de Albacete, , que se ha mostrado honrado de tener tal oportunidad junto a uno de sus referentes (el profesor Collado García) y de poder regresar a participar en otro de los interesantes foros que, periódicamente, viene organizando esta Facultad sobre temas de enorme sensibilidad e interés social, cuestión por la que ha dado su más sincera enhorabuena a la decana.


Cabañero cree “ciegamente” que las instituciones han de encabezar esta ‘lucha’ social


A pocas jornadas de conmemorarse un nuevo Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, Cabañero ha introducido que “una sociedad que tiene en sí misma este problema, no se precia de serlo: es una sociedad enferma, vacía y abocada al sufrimiento”.

Convencido de que “esta lacra es una cuestión de todas y de todos”, el presidente de la máxima institución provincial también ha asegurado “creer ciegamente que hemos de ser las instituciones las que encabecemos esa ‘lucha’ por la justicia y por salvaguardar un derecho tan humano como el de que mujeres y hombres son radicalmente iguales y que no es posible más que ni una de ellas viva con miedo a ninguno de nosotros”.

Algo que, ha señalado, deben hacer articulando y desarrollando cuantas herramientas sean necesarias para velar por esa igualdad personal. “Debemos estar a la altura de un reto tan grande como éste que nos convoca hoy aquí”, ha apuntado.

Al hilo de esto, se ha referido al Pacto de Estado Contra la Violencia de Género aprobado hace poco más de un año, incidiendo en que “aún es necesario perfilarlo y mejorarlo, sí”, pero subrayando también que “al menos ya ha encontrado lo imprescindible para comenzar a caminar, que era el dinero: todo el dinero que se había comprometido en el texto”.

Cabañero ha reflejado que “hablar de mujeres que sufren violencia de género en alguna de sus múltiples formas es hablar de infinitos factores y realidades que precisan que, en cada nivel de la Administración, podamos articular mecanismos de atención a esas necesidades que pueden presentárseles”.


Cabañero: “Para una mujer que sufre violencia de género, el trabajo es, además de su principal asidero para escapar del terror que sufre, su mejor herramienta para ser libre”


Al margen de lo primordial de cuestiones como la atención a través de recursos, protección, de asesoramiento psicológico y jurídico, etc., el presidente de la Diputación ha considerado que hay “un factor clave en la vida de una mujer que pueda estar sumida en un infierno como el de la violencia machista”.

Así, ha explicado que “si decimos que el trabajo otorga equilibrio y dignidad a una persona, seguramente no seamos verdaderamente conscientes de los niveles a los que eso se multiplica si hablamos de mujeres víctimas de violencia de género. Para ellas, el trabajo es, además, su principal asidero para escapar del terror que sufre, su mejor tesoro para ser libre, su principal medio para buscar otro fin diferente al que se siente abocada”.

Y en esta materia, para Santiago Cabañero no hay nadie mejor ni más preparado que el profesor Luis Collado, encargado de ahondar precisamente en ese marco laboral y de la Seguridad Social que existe en torno a casos de violencia hacia las mujeres.

Y es que, como ha introducido a la ponencia el presidente de la Diputación, ”uno de los objetivos de la protección integral de las víctimas de violencia de género es garantizar su autonomía económica, para lo cual se hacen precisas medidas protectoras que, en ocasiones, se encuentran con un primer freno en la necesidad de la mujer acredite de forma formal su condición de víctima (paso, el de denunciar, que no siempre dan porque los datos avalan que muchas de ellas tienen poca confianza en ser creídas, y eso es algo a tener muy en cuenta y a cambiar).

Derechos como el de reducción de la jornada de trabajo con descenso proporcional del salario; el de reordenación del tiempo laboral; el de movilidad geográfica; el de suspensión del contrato de trabajo con reserva de puesto de trabajo o el de extinción voluntaria del contrato son algunos de los contemplados pero que dependen en buena medida de los convenios colectivos.

Marco laboral, legal y social, que ha sido analizado por don en el mejor marco posible para ello: el de la universidad, foco de formación para ese colectivo (la juventud) en el que han de depositarse las mejores semillas para acabar con deformidades sociales como la violencia de género.