En el marco del Primero de Mayo, Cáritas Diocesana de Albacete hace de nuevo visible su apuesta por la inserción laboral como uno de los ejes prioritarios de su respuesta a la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Para responder a ese desafío, Cáritas apuesta por un modelo de economía solidaria que pone en el centro a la persona, al servicio de los derechos humanos, y que prioriza el cuidado del planeta. Para ello, la Institución trabaja desde:

• Programas de empleo inclusivo que favorecen el acceso a un empleo digno a quienes tienen más dificultades.

• Iniciativas de economía social

• Compromiso con las finanzas éticas que aúnan beneficios sociales y económicos.

• Otras acciones que ponen en valor la solidaridad y promueven el tejido social y comunitario

El papel de todos los actores que intervienen en la actividad económica es importante. Por ello, la colaboración con las empresas es vital para avanzar hacia la construcción de una economía solidaria.

Para Cáritas Diocesana de Albacete, esto es un reto y una realidad. En primer lugar porque supone tomar conciencia cada día de la responsabilidad de nuestras decisiones en la construcción de un mundo más justo. Al mismo tiempo se trata de algo real, pues hay muchas iniciativas en marcha que son signo visible de que todos los pasos que se van dando.

El Programa de Empleo de Cáritas pone al servicio de las personas -especialmente de aquellas que se encuentran en situación de exclusión social- diferentes herramientas que facilitan el acceso al mercado de trabajo. Cada persona que llega a alguno de los puntos de primera acogida de Cáritas inicia, en ese momento, el camino hacia su desarrollo personal a través de la promoción, defensa y acceso a sus derechos. El acompañamiento en la búsqueda de empleo forma parte esencial en el trabajo de Cáritas, que asesora, acompaña y apoya a las persona en el proceso de búsqueda de empleo, a través de la mejora de las condiciones personales, sociales y profesionales. Este proceso es el itinerario de inserción sociolaboral. No se trata de un camino lineal, sino de un proceso en el que la persona —en función de sus capacidades y su realidad— desarrolla diferentes acciones para aumentar sus oportunidades de acceso a un empleo digno.

Durante el año 2017, el Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Albacete ha trabajado con 1.743 personas. De estas, 92 personas lograron un empleo, a las que hay que sumar los 22 trabajadores contratados en las empresas de inserción de la . Un total de 635 personas recibieron orientación laboral, individual o grupal a lo largo del pasado año, y cerca de 400 participaron en procesos de formación, o en los talleres laborales y pre-laborales puestos en marcha por la Institución.

Un año más, Cáritas Diocesana de Albacete lanza a la sociedad y a las Administraciones Públicas una llamada a la responsabilidad y a la corresponsabilidad para devolver la esperanza a todas las personas que sufren el desempleo en sus propias vidas. Una invitación al compromiso que pueda mejorar la vida de tantas personas rotas, y del mundo en el que estamos.