Hoy cobra más importancia que nunca hablar de la dignidad en el trabajo. En un momento en el que la salida de la crisis, después de los recortes y las duras reformas del PP, han generado empleo precario, devaluación salarial y de derechos en las empresas, y un incremento de la desigualdad que hace que una gran parte de la sociedad se haya empobrecido.

Sin ir más lejos nuestra provincia, Albacete, puede ser un claro ejemplo, en la que conocemos más de una empresa en la que se vulneran los derechos laborales, se incumplen una parte importante de los preceptos recogidos en sus convenios colectivos, se realizan horas extras sin pagar, se hacen fraudes sistemáticos en la contratación, trabajando por mayor número de horas de las que figuran en el contrato…

Empresas en las que los planes de prevención son papel mojado. Y en las que aún en el siglo XXI sigue siendo una quimera hablar de salarios dignos, de empleos estables, seguros y con derechos.

mayor gravedad tiene que haya todavía empresas en las que la economía sumergida, los trabajadores y trabajadoras sin dar de alta en la seguridad social, sin contrato, o sin horarios, y con salarios ridículos sea aún una constante.

Y hay sectores en los que estas prácticas se convierten en habituales, como las campañas agrícolas, trabajos vinculados al hogar, sectores de temporada, colectivos de la hostelería y de algún sector manufacturero en los que los derechos laborales no existen.

En algunos de estos sectores se aprovechan de la necesidad de muchos trabajadores/as, los que peor están, los que no cobran prestación, los jóvenes, inmigrantes, mujeres en las que en su unidad familiar no entran más ingresos, para imponerles condiciones fraudulentas e injustas.

como ejemplo la vergonzante situación que desde CCOO hemos denunciado durante este verano. La sobreexplotación de trabajadores inmigrantes en los tajos durante las campañas agrarias. Jornadas de trabajo maratonianas, sin ropa de trabajo ni tan siquiera aseos, y con cotizaciones a la seguridad social que no se corresponden con el gran número de horas trabajadas.

Estas situaciones no podemos seguir consintiéndolas, mientras los Gobiernos pregonan la salida de la Crisis. Debemos reaccionar y denunciar estas actitudes empresariales. Desde CCOO nos comprometemos a estar junto a los trabajadores que sufren estos abusos. A denunciar con ellos y por ellos estas malas praxis empresariales.

Por eso debemos de seguir instando a las administraciones, a incrementar todo tipo de inspecciones y otras formas de control para poner fin a estos abusos. Y emplazamos a las patronales a que sean valientes y se comprometan en ir acabando con estas lacras, con estos abusos a las personas más vulnerables. Pues no debemos olvidar que estas prácticas fraudulentas se convierten en competencia desleal para el resto de empresarios y empresarias que cumplen con la legislación laboral.

Hoy más que nunca es el momento de hablar de trabajo decente, de salarios dignos y de derechos laborales. Por eso no debemos perder de vista que los cuatro objetivos estratégicos del trabajo decente deben ser: Los derechos en el trabajo, las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social.

Desde el optimismo, quiero pensar que con el compromiso de todos/as podemos hacer posible que el trabajo sea más digno y sin discriminaciones. Quiero pensar que estas prácticas irregulares tienen solución y apostamos con fuerza como hace la agenda 2030 por el desarrollo sostenible, por el crecimiento económico sostenido, inclusivo y que genere pleno empleo y trabajo decente.