Aunque se diga que es el trabajo más antiguo, creo que ha sido la explotación más normal de toda la vida que hemos tenido las mujeres que somos objeto de deseo pero no objeto de derecho y ahora ya empezamos a ser sujeto de derecho y queremos ser menos objeto de deseo”, indicó Almeida en Albacete.

En este sentido, insistió en que, desde el sentimiento de que lo “único que tenemos que es nuestro es nuestro cuerpo, deseo, amor o afectos”, rechazó concebir la idea de que la prostitución sea una profesión. “A mi no me pueden empezar a pagar impuestos por hacer un francés y que entonces queden contentos porque pagamos”, manifestó la abogada.

Por ello, defendió la necesidad de que las mujeres tengan la oportunidad de ser libres y, en esta línea, reiteró que la prostitución “me rechina”, e indicó que, a su juicio, los problemas que se plantean en torno a la prostitución dan la sensación de que “molesta más verla, que que exista”.

“Lo que quieren es quitarla de las calles y a mi no me gustaría sólo quitarla de la calle”, dijo Almeida, sino que “las mujeres no se sintieran tan abandonadas, tan explotadas por los proxenetas, todo eso que sí que creo que debe desaparecer”.

Antes de intervenir en una mesa redonda titulada “Retos del siglo XXI”, destacó el lema bajo el cual se celebra este XVI Congreso Estatal de Mujeres Abogadas, “Solidaridad de género”, señalando que ese reto debe conducir a las mujeres hacia una “solidaridad internacional” ya que la experiencia demuestra que “aisladas no conseguimos nada”.

Para la abogada, conseguir promover un nuevo encuentro entre hombres y mujeres, es decir, una nueva sociedad que respete a las mujeres no sólo puede constituir un avance europeo, sino que es fundamental que esta defensa se realice a nivel internacional.