La historia del querido y respetado “Pimpi de Albacete”, propietario de la empresa familiar albaceteña de la Cuadra de Caballos de Picar “Pimpi de Albacete” no ha sido fácil, ha sido una vida marcada por el sacrificio, la austeridad, el esfuerzo y, sobre todo, mucho cariño y respeto a lo que (más allá de su familia) más quiere y adora, a lo que es su pasión, la Fiesta de los Toros.

Atila, Chiquitete y Extremeño fueron algunos de los caballos con los que hizo un pasacalles en aquella tarde de su ‘puesta de largo’ hace treinta años para promocionar aquel Festival de El Cotolengo en el que iban a ‘debutar’.

se le cruzó por la cabeza la posibilidad de ser torero, pero asegura que pronto se dio cuenta de que no servía para eso… La primera vez que pudo picar se dio cuenta de que nunca más volvería a coger una muleta.

Juan Cantos reconoce que “hoy, el tercio de varas, económicamente, no está pagado”, para añadir que “todos, juntos, conformamos una familia en la que todos y cada uno de los miembros son necesarios para sacar adelante un negocio que tiene muchos gastos”.

Si hay una figura emblemática que ha marcado especialmente la cuadra del ‘Pimpi’, es la de Rambo, un caballo del que destaca muchas características. Bien escogido estuvo el nombre del caballo que más alegrías le ha dado en su trayectoria. Nos cuenta que lo compró en Puigcerdá y que se quedó prendado de él en cuanto lo vio. Su dueño no quería venderlo, pero Juan le dijo que si a la mañana siguiente volvía y no se lo tenía preparado, rompía el trato al que habían llegado para llevarse otros ejemplares (y por el que había dejado a cuenta ya 25.000 pesetas). Cuando al día siguiente regresó, ‘Rambo’ le estaba esperando, y feliz se lo trajo, pero viendo cómo allí se quedó llorando quien hasta entonces había sido su dueño. ‘Rambo’ entonces tenía dos años.

Más de veinte años fueron ‘compañeros’ y compartieron anécdotas, haciéndose grandes el uno al otro. “Con él se rompió el molde” dice el Pimpi de ‘Rambo’, lleno de orgullo. Cuenta que le gustaba (al caballo) beberse un botellín de cerveza de sus manos después de una tarde en escena, y que eso le daba fuerzas para volver a otra si era necesario. Vuelve a sonreír, igual que cuando recuerda cómo ‘Rambo’ roncaba enfadado cada vez que un toro lo tiraba.

Junto a ‘Rambo’, otros ejemplares han seguido los pasos que han compuesto la historia de la mítica cuadra de caballos de picar ‘Pimpi de Albacete’.

“Los caballos tienen un quinto sentido, y aunque en la Plaza no ven ni oyen… saben dónde está todo”.

Juan Cantos “Pimpi de Albacete” no puede olvidar (y se emociona cada vez que se nombra) al que fue, durante casi toda su vida, el gran , “el Maestro inolvidable, irrepetible”. Él marcó su trayectoria profesional y su vida personal, “ha sido toda una vida juntos donde compartimos vivencias y experiencias profesionales por toda la geografía taurina internacional”.

El Pimpi tiene adoración por quien ahora prosigue con aquello que él emprendió hace treinta años: su nieto, Óscar, del que destaca que le supera en afición; “por eso va a lograr todo lo que quiera”, añade. Catorce caballos componen actualmente la cuadra del Pimpi de Albacete. “El tercio de varas hoy se ha recuperado muchísimo, y arregla el toro”, subraya Juan con el afán que lo caracteriza. Tanto él como su nieto aseguran (y explican) que su oficio ahora está “muy mal pagado” en todo el país y aseguran que, en parte, la culpa de ello la tienen “las propias cuadras”.

El Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca (que este año cumple su 20 Aniversario) ha querido unirse a este 30 Aniversario de la Cuadra de Caballos de Picar de “El Pimpi de Albacete”, colaborando, como ya lo hiciera el pasado año, con la indumentaria que visten los profesionales de dicha empresa albaceteña, que es reconocida y respetada en todo el panorama taurino internacional por ensalzar y poner en valor la importancia del Tercio de Varas en la Fiesta Brava.

Con estas líneas hemos querido rendir nuestro pequeño, pero sincero y querido homenaje, a un gran profesional (y mejor persona) como es el querido y respetado, maestro entre los maestros, Juan Cantos “Pimpi”. Para él, para su nieto, , y para toda su familia, nuestro respeto y admiración a toda una vida llena de esfuerzo, sacrificio y pundonor profesional. Nadie quiere más a la Fiesta Brava que el bueno de “El Pimpi”, nadie la defiende más, nadie la respeta y siente como él, ¡gracias por ello, amigo Juan!