El salón de actos de la Diputación Provincial de Albacete ha albergado durante este jueves, 24 de septiembre, la celebración del seminario ‘Los derechos laborales de los periodistas’, financiado por la Unión Europea y con la participación de la Federación Europea de Periodistas (FEP). El foro ha llegado a nuestra ciudad tras haber tenido una primera experiencia en Copenhague; una cita que, el propio presidente de la Diputación albaceteña () ha calificado como “importantísima no sólo para los periodistas, sino para la calidad democrática de cada uno de nuestros países”.

La secretaria general del sector de Medios de Comunicación del sindicato Comisiones Obreras, , ha subrayado los acusados efectos que la crisis ha causado en el ámbito profesional de la información en nuestro país: “No sólo hemos tenido un problema de desempleo, sino una degradación absoluta de las condiciones de trabajo y de pérdida total de estabilidad”, ha afirmado.

La crisis ha causado estragos de manera especialmente cruel al ámbito de los medios de comunicación, “bien por ella en sí misma, bien -como ha destacado Cabañero- por el aprovechamiento que de la crisis se ha hecho por parte de empresas del sector que bajo esa excusa han degradado sus plantillas”. Además, el presidente de la Diputación de Albacete (que ha hecho de anfitrión a todos los asistentes al seminario, invitándoles a conocer la ciudad y la provincia) ha añadido sobre el tema a tratar que “en el mejor de los casos, aquellos que han podido mantener su puesto de trabajo, es trabajando muchas más horas por mucho menos dinero y, algunas veces también (por qué no decirlo) en condiciones de menos libertad”, tras aludir al artículo del diario ‘El Mundo’ titulado ‘Periodistas sin Red’ que (ha comentado) hace algunos días tuvo oportunidad de leer sobre esta problemática hoy abordada en este seminario.

Tristemente, todo eso queda en meras palabas para un colectivo (el de los profesionales de la información) que, además de esas situaciones a las que aludía Santiago Cabañero, sufren muchas otras (si cabe peores) que nunca salen a la luz. No obstante, los datos (que no tienen vuelta de hoja) son bastante claros: “Las reducciones de plantilla han sido muy drásticas; han cerrado, en los últimos cinco años, más de 100 cabeceras de periódicos en España que, en algunos casos, tenían casi 100 años de antigüedad, y ha sido absolutamente dramático; se han perdido en España en torno a 20.000 puestos de trabajo de profesionales de la información”, ha enumerado Cristina Bermejo.

La secretaria general del sector de Medios de Comunicación de Comisiones Obreras ha defendido que “los medios de comunicación públicos han de ser la referencia para el empleo estable y el empleo de calidad, para que las empresas privadas tengan un referente”, y el presidente de la Federación Europa de Periodistas, Mogens Blicher Bjerregård, ha animado al colectivo a sumarse a Europa en la lucha por sus derechos profesionales más elementales, ya que “están amparados por la ley Comunitaria”; “Existe el derecho de negociación colectiva: trabajadores y empleados de las diferentes organizaciones representadas aquí, de acuerdo con la Ley Comunitaria, tienen el derecho a negociar y firmar convenios colectivos a todos los niveles y tenemos diferentes acciones que incluyen el derecho a la huelga. Esto está en la carta constitucional de la Unión Europea” ha apuntado, como ejemplo.

Pero lo cierto es que, en este sentido, Europa parece ‘las antípodas’ de Albacete, donde la negociación colectiva es (en la mayoría de los casos) inexistente y donde la realidad permitió en su día, por ejemplo, que un medio local despidiese a su plantilla por ser fotografiada participando (en su vida privada) en una manifestación portando una pancarta en la que se leía ‘Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay Democracia’, sin que nada haya trascendido jamás.

Todo queda por hacer en un sector desregulado hasta el límite, en el que todo parece valer y en el que la información y la veracidad (y sus periodistas) se olvidan y quedan a merced de los intereses de unos pocos que, en cualquier caso, nada tienen que ver profesionalmente con las Ciencias de la Información.