Los participantes recorrieron la denominada “Ruta del Galapagar”, circular, de dificultad media y 17 kilómetros de distancia. Una ruta alrededor del rio Júcar y que visito varios de los entornos de los que se rodea Villalgordo del Júcar.

Con la bienvenida del alcalde del municipio, , a las nueve de la mañana, comenzaba la ruta, desde la , recorriendo parte del municipio hacia la salida de la carretera que se dirige a Tarazona de la Mancha la cual abandonarían a los pocos metros para coger un camino que sale a la derecha rodeado de viñas y olivos de secano. que este paisaje alberga auténticas joyas faunísticas como la Avutarda, el Sisón, el Aguilucho cenizo, la , el Cernícalo primilla.

El cielo estaba cubierto y al llegar al municipio caía una fina lluvia que duró poco. Ya se podía ver el verdor en los grades bancales de este llano que andaban recorriendo, con el fondo de los pinos de la zona de la Dehesa en la cual se adentrarían, andaría entre ellos algunos kilómetros hasta llegar a las laderas vertientes al valle en el cual domina un mosaico de cultivos de secano mezclado con importantes rodales de bosque de Pino piñonero, Pino carrasco, Encina, Enebro, Sabina negral y especies como el Tomillo o el Romero.

Continuaron el bello recorrido hasta llegar a Fuente Esteban, lugar donde el ayuntamiento del municipio nos deleitó con unas ricas gachas a la lumbre, salchicha y ‘tajás’, regado con el rico vino de la cooperativa local y como colofón un calentito café, más que suficiente para continuar la marcha primero entre Quejigos y luego pinos, atravesando cumbres con hermosas vistas al valle formado por el rio Júcar donde se encontrarían durante el recorrido y a través de estas vaguadas algunos manantiales que antiguamente eran aprovechados para practicar agricultura de subsistencia.

Asociadas a estas fuentes y los estanques construidos junto a ellas por el hombre, se reproducen varias especies de anfibios. En esta zona habitan aves como el Búho real, el Azor y el Gavilán o mamíferos como el Tejón y la Gineta.

Siguieron atravesando vaguadas y cumbres hasta llegar al Galapagar, paraje situado en el margen izquierdo del Júcar frente al pueblo de Fuensanta donde se conectan los términos municipales de Tarazona y Fuensanta en el rio Júcar a través del puente de “Quitapellejos” construido por sillería, estructura metálica y piso de madera.

El sol poco a poco iba apareciendo. Continuaron por el margen izquierdo del Júcar, río arriba, hasta llegar a la Manchega, es un paraje en el cual se construyó una Central hidroeléctrica en 1955, todavía en uso, sobre las ruinas de una antigua fábrica de papel continuo de mediados del siglo XIX perteneciente a la Familia Gosalvez.

Todavía queda en pie la chimenea que se utilizaba en la antigua papelera y que es la imagen que mejor representa el lugar y la presa, que crea una bella cascada, en este caso con abundante agua.

La ruta continua, por camino paralelo al rio, aguas arriba hacia Villalgordo del Júcar a través de la , zona que está dominada por cultivos agrícolas de regadío y por el bosque en galería asociado al cauce del río Júcar pudiendo observar variedades arbóreas como: el Álamo blanco, el Fresno y el Sauce Blanco, con algunos rodales de Chopo negro y Olmo. También aparecen otras especies como el , el Espino albar, otros Sauces arbustivos y Lianas.

En ésta zona de Vega también podremos ver especies de fauna como la Nutria, el Martín pescador, el Azulón o el Pico picapinos, y en verano la Aguililla calzada, la Oropéndola o la Carraca.

Así llegaron, ya con sol radiante, hasta la casa de la cultura de Villalgordo, donde el ayuntamiento tuvo a bien invitar a un pequeño aperitivo antes de la comida.

Tras la comida visitaron las ruinas del Palacio de los Gosalvez, se encuentra ubicado en un entorno muy peculiar, de estilo Versallesco Francés construido a finales del siglo IXX e inaugurado en 1902. El conjunto de edificios está prácticamente derruido, aunque dejan ver la majestuosidad que tenían en su época.

También es impresionante su entorno natural, con centenarios arboles como los plátanos de sombra, que alguno, entre más de siete personas no alcanzaban a rodear con los brazos extendidos y que están en el catálogo de árboles singulares.

También visitaron el museo del envase “Tébar Correas” formado por miles de piezas de todo tipo de envases.

Una bonita ruta, con un día espléndido, y unos anfitriones de primera, que hizo disfrutar a los cincuenta participantes de esta actividad, que tanto éxito ha tenido en anteriores ediciones, organizado por la Diputación Provincial de Albacete.

La siguiente cita será el próximo domingo, día 25 de febrero, en Chinchilla de Montearagón, denominada “Ruta ”, con recorrido circular, de dificultad media y 16 kilómetros de distancia.