Se trata de una experiencia piloto que exige de la participación de ciudadanos y ciudadanas y que más adelante podría extenderse a otros municipios, siendo su principal objetivo influir en las conductas cotidianas de consumo.

El diputado de Medio Ambiente ha explicado que esta campaña quiere potenciar la primera “R”, de la jerarquía de las tres erres (Reducción, Reutilización y Reciclaje), como primer paso para avanzar hacia una disminución de la producción de residuos en el ámbito doméstico, incidiendo en que la solución al problema del impacto que ocasionan los residuos está en evitar producirlos y no una vez que se han generado.

Emiliano Rodríguez ha añadido que esta campaña quiere introducir el concepto de la corresponsabilidad, haciendo ver a los ciudadanos que una parte muy significativa de sus decisiones cotidianas pueden tener una trascendencia en la calidad ambiental del entorno, y que por tanto, la responsabilidad ambiental ha de ser asumida de forma individual y colectiva, y ha de traducirse en acciones individuales que sumadas sean colectivas y todas favorezcan un desarrollo verdaderamente sostenible.

La campaña consta de tres acciones concretas: la primera, orientada a reducir el uso de las bolsas de plástico, para lo cual se procederá al reparto de bolsas de tela y díptico informativo en los mercados municipales; la segunda, encaminada a reducir el uso de productos tóxicos y peligrosos del hogar, y para ello se repartirá un díptico donde se informa de cuales son y que alternativas ecológicas existen al uso de estos productos; la tercera, de tipo lúdico, consiste en la actuación de circo-clown con la obra “El Restaurante del Mundo”.