Un pregón que no ha dejado buen sabor de boca entre muchos de los que se habían acercado a la Plaza del Altozano para ver a la pregonera salir al balcón del Museo Municipal, muy por debajo de lo que se nos tiene acostumbrados a los albaceteños y albaceteñas y muy por debajo de lo que se merece nuestra Feria de Albacete, declarada de Interés Turístico Internacional.

Demasiadas alusiones y reivindicaciones políticas, junto a alguna que otra salida de tono, que pueden ser correctas o no, cuando lo que se espera de un pregonero es de hablar de las bondades de la Feria, de recordar sus momentos en la misma, y de intentar mostrar desde su punto de vista porqué la Feria de Albacete está entre las mejores de España, si no la mejor.

Cierto es que habló de la Feria, pero se notaba en gran medida que era un discurso poco preparado, incluso se llegó a despistar en un momento, y en otros simplemente se ponía a divagar en cosas que poco venían a cuento, muy posiblemente para ganar algo de tiempo mientras se le ocurria otro tema.

Sin embargo hubo un momento que hizo levantar los aplausos de los allí presentes, cuando recordó con un “viva en nuestros corazones Constantino Romero” al emblemático comunicador albaceteño, posiblemente la única cosa a destacar de este pregón.

Comparando con otros pregones memorables, cómo aquel gran monólogo que ofreció Joaquín Reyes o la particular plantilla del equipo fútbol de Feria de Ginés Meléndez este ha sido un pregón descolorido y que de seguro pasara por la historia de la Feria sin hacer mucho ruido.

La alcaldesa de Albacete, Carmen Bayod, fue la encargada de poner el punto final al acto y, para intentar levantar un poco el momento, dijo con gran entusiasmo aquello de “¡Viva la Virgen de los Llanos, Viva Albacete, Viva España amigos!”