Tal y como explicó Sánchez Ferrer, desde la época de la dominación musulmana tenemos noticias de la fabricación de alfombras de lana con técnica de nudo en localidades que forman parte de la provincia de Albacete.

Las primeras referencias son del siglo XII y señalan a Chinchilla como centro destacado de esta manufactura. Las referencias documentales de otras poblaciones son posteriores; los centros principales fueron, además de la mencionada Chinchilla: Letur, Liétor, Férez, , y sobre todo, Alcaraz.

Tras una progresiva decadencia a lo largo de la mayor parte del siglo XVII, solamente Liétor recuperó su producción alfombrera; y a finales del siglo XVIII, se incorporó Villamalea a este tipo de artesanía textil.

Alcaraz y Liétor constituyeron la zona alfombrarera más sobresaliente de Castilla; de dichos centros poseemos abundante documentación y además se conservan en varios museos, especialmente extranjeros, bastantes ejemplares significativos que pueden atribuirse a sus talleres.

Hasta la crisis del siglo XVII, toda la producción de los obradores serranos de la provincia debió conocerse con el nombre genérico de ‘alfombras de Alcaraz’; en esta ciudad se anudaban las mejores y en cuya documentación encontramos reflejados los encargos de los reyes o los regalos que el concejo les hizo.

A partir del siglo XVIII, Liétor se convirtió en la productora más importante de la provincia y una de las principales castellanas; su producción alcanzó prestigio y fue solicitada por una clientela importante.

En el libro se estudia la historia de los centros productores de Alcaraz y Liétor, las formas de organización y comercialización de la producción y los sistemas productivos y la manufactura, tipología, ornamentación e iconografía de las alfombras.