Fundación Familia se constituyó el pasado 4 de septiembre de 1997, cumpliendo con las obligaciones tutelares establecidas sobre aquellas personas que, durante este tiempo, han sido derivadas desde la Comisión de Tutela de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con nombramiento ratificado por los Juzgados de la provincia de Albacete. Según la memoria correpondiente a 2008, la Fundación ha actuado como tutor de 47 personas incapacitadas con el objetivo de defender sus derechos y sus bienes.

Fundación Familia cuenta con un Patronato, presidido por Pedro Ortiz, y compuesto por personas de diferentes ámbitos profesionales que están relacionados, directa o indirectamente, con el mundo de la Salud Mental o bien interesados por su problemática.

Funciones y objetivos de Fundación Familia

Entre sus funciones se encuentran garantizar los principios legislativos, el cumplimiento de la finalidad fundacional con la que fue creada, así como velar por la garantía en la calidad de los programas.

Entre los fines que persigue Fundación Familia cabe destacar la protección de los enfermos con discapacidad en sus facultades mentales que han sido incapacitados judicialmente en la provincia de Albacete, ejerciendo como Organismo Tutelar. La garantía de esta acción implica la defensa, promoción y desarrollo de sus derechos, el estudio de su situación personal y patrimonial, así como el asesoramiento y apoyo a sus familias.

Fundación Familia persigue además suplir la capacidad legal de estas personas cuando las resoluciones judiciales los declaren incapaces para regir su persona y administrar sus bienes, así como asesorar, dirigir o representar, según el caso, en el ejercicio de acciones judiciales en defensa de los derechos del tutelado, sus familiares y de una mejor asistencia social y sanitaria en el área de Salud Mental.

Constituir patrimonios protegidos en interés del tutelado, fomentar la investigación de las enfermedades relacionadas con el cerebro, promover los derechos contemplados en la Ley de Dependencia a favor del tutelado, establecer convenios con las entidades públicas para ejercer la dirección y administración sobre centros residenciales de asistencia psicosocial como viviendas tuteladas o miniresidencias, así como promover la rehabilitación psicosocial y la integración social y laboral de sus beneficiarios, son otros de los fines que persigue Fundación Familia en la provincia de Albacete.

Tutela legal y hunama

Para el presidente de Fundación Familia, Pedro Ortiz, “lo más importante para nosotros es encargarnos de la tutela humana para que no les falte de nada”. Por este motivo, el objetivo de las acciones que realiza Fundación Familia no es otro que conseguir normalizar, en la medida de lo posible, la vida de todos sus beneficiarios, desde el punto de vista legal y sobre todo sociolaboral.

En este sentido cabe destacar la “cadena de posibilidades” que Fundación Familia ofrece de la mano de la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos Psíquicos de Albacete (AFAEPS), pasando de la ocupación a la rehabilitación psicosocial y de ahí al Centro Especial de Empleo, ubicado actualmente en el Polígono Industrial de Campollano.

“Hemos pasado de un tiempo en el que no existía la creencia de que los enfermos mentales podían demostrar una rentabilidad en sus capacidades, a conseguir en la actualidad que cerca de 15 personas estén trabajando con un contrato y un salario”, añadía el presidente de Fundación Familia.

Perfil beneficiarios

Según la memoria de Fundación Familia, correspondiente a 2008, la entidad ha desarrollado su función tutelar con 47 personas, con trastorno mental grave o crónico, que han sido incapacitadas judicialmente en la provincia de Albacete, lo que supone un 12% más que en 2007, aunque en la actualidad la cifra asciende a 52 tutelados.

Un 58% de los tutelados reside en Albacete capital. Teniendo en cuenta las estadísticas por sexo, un 68% son hombres y el resto mujeres, siendo la franja de edad comprendida entre los 41 y 50 años la que presenta el mayor porcentaje.

La esquizofrenia paranoide representa el mayor índice de los enfermos tutelados, un 42,5%, siendo el diagnóstico más común. El 85% del total tiene reconocida la declaración de minusvalía con un porcentaje entre el 65% y el 74%.

Además, de los 47 tutelados, el 80% han sido valorados por la Ley de Dependencia, y un 23,4% de ellos han sido reconocidos con el grado III, nivel I, de dependencia.

Actividad tutelar

La actividad tutelar de Fundación Familia se desarrolla estableciendo seis rutas por la geografía provincial para el seguimiento de los tutelados que residen en los núcleos rurales fuera de la capital, prestando especial atención a aquellas zonas aisladas donde existen menos recursos sociosanitarios y donde el acceso al mercado laboral es casi inaccesible para los tutelados.

Según nos explicaba Ana Jiménez, psicóloga de Fundación Familia, “conseguir que se haga efectiva la conciencia de enfermedad por parte de los afectados, así como la adherencia al tratamiento son imprescindibles para que la rehabilitación funcione”.

La observación y registros de datos, así como la transmisión de información entre los profesionales de la entidad son fundamentales para elaborar los denominados “Planes Individuales de Rehabilitación” (PIR), gracias a los cuales se diseñarán los objetivos y estrategias del proceso de rehabilitación del enfermo de forma integral.

Por su parte, las principales incidencias y actuaciones se anotarán en el denominado “Libro Diario de Seguimiento de Tutelas”, así como las técnicas utilizadas, los objetivos conseguidos y las necesidades de mejora.

Recursos asistenciales

En lo que respecta a las estructuras de alojamiento puestas en marcha desde Fundación Familia, en colaboración con la Fundación FISLEM, cabe destacar la creación de dispositivos residenciales, principalmente viviendas tuteladas, así como demanda de plazas en miniresidencias o residencias de mayores.

El gerente de Fundación Familia, Julio Moreno, hacía referencia a la vivienda tutelada que existe en la capital y en la que residen cinco personas con trastorno mental grave, incapacitados y tutelados por la entidad, supervisados en todo momento por cuatro educadores de vivienda.

Gracias a las actividades de vida diaria y doméstica, así como de ocio y tiempo libre planificadas previamente por los profesionales, los tutelados de esta vivienda se introducen progresivamente en la vida del barrio, fomentando la cohesión grupal de los usuarios y ejecutando programas de funcionamiento y buena práctica dentro de la propia vivienda, potenciando su autonomía.

Pedro Belando, uno de sus usuarios, padece esquizofrenia paranoide. Según explicaba, su sueño no es otro que convertise en fontanero, pero para ello sabe que debe terminar sus estudios y sobre todo no abandonar nunca su tratamiento. Según señalaba, desde que llegó a Fundación Familia su vida ha cambiado considerablemente, ya que el hecho de ser tutelado por la entidad ha supuesto para él un gran adelanto tanto a nivel profesional como personal y formativo.