El objetivo de la campaña era la inspección de los establecimientos de almacenamiento y venta de artificios pirotécnicos, al objeto de verificar la normativa que rige el funcionamiento de estas instalaciones, garantizar la seguridad de las mismas, así como de los usuarios y destinatarios de este tipo de artículos, y por ultimo detectar la venta no autorizada, según ha informado la Guardia Civil en nota de prensa.

Fruto de estas 37 inspecciones, la Guardia Civil intervino un total de 11.070 unidades de la clase F1, 9.270 de ellas caducadas y descatalogadas y las restantes 1.800 por su comercio en establecimientos no autorizados para la venta de este tipo de artículos. Entre el material incautado se encontraban las conocidas bengalas y bombitas.

Se recuerda que los artículos de la clase F1 son de baja peligrosidad y su destino final deben ser zonas debidamente acotadas y delimitadas y usados únicamente por mayores de 12 años.

Dentro de la catalogación de los artículos pirotécnicos también se encuentran las categorías F2, o artículos de pirotecnia de baja peligrosidad y bajo nivel de ruido destinados a ser utilizados en zonas delimitadas, para su uso por mayores de 16 años y la F3, o artículos de pirotecnia de peligrosidad media destinados a ser utilizados al aire libre en zonas de gran superficie y cuyo nivel de ruido no sea perjudicial para la salud humana, para su uso por mayores de 18 años.

INFRACCIONES A LA LEY ORGÁNICA 4/2015

Se han formulado 11 denuncias por supuestas infracciones administrativas, recogidas en los artículos 36.12 y 36.20 de la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, en concordancia con el R.D. 989/2015 de 30 de octubre por el que se aprobaba el Reglamento de Artículos Pirotécnicos, Cartuchería, por disponer para la venta artículos de pirotecnia caducados y descatalogados y por la venta sin autorización, respectivamente.

El material intervenido por la Guardia Civil ha sido depositado en un lugar habilitado para tal fin, hasta que se autorice su destrucción.