Las recomendaciones de riego a los agricultores se difunden a través de la página web del ITAP, lonja, periódico local y a través de correo electrónico y mensajes de texto a un gran número de agricultores que solicitan el servicio. Además de esos cultivos a fecha de hoy se han realizado otras recomendaciones a cultivos como brócoli, avena forrajera o nogal, que por tener una menor extensión y estar localizado su cultivo en una zona determinada, no se puede generalizar su consumo.

El mes de abril se presentó con unas necesidades hídricas de los cultivos muy próximas a las ocurridas en anteriores años, para esos mismos cultivos, a excepción de algunas parcelas de cebada y trigo en las que el consumo fue menor debido principalmente al poco desarrollo vegetativo que tenían, causado quizá por las bajas temperaturas acumuladas en los meses de febrero y marzo que retardaron el establecimiento de dichos cultivos.

El mes de mayo ha sido un mes atípico en la serie histórica. Las altas temperaturas de la primera quincena han provocado unas necesidades hídricas muy altas de todos los cultivos. Independientemente del agua aportada, el efecto de las altas temperaturas en fases muy críticas de determinados cultivos, como el espigado en trigos y cebadas o el entallado en adormideras, ha producido en algunos casos, daños irreparables que repercutirán en la producción final o cosecha.

En algunas parcelas de cebada y trigo, se está viendo comprometido el llenado de grano o en determinadas adormideras que han florecido con un pequeño desarrollo vegetativo. Por el contrario, esas altas temperaturas parecen haber ayudado al cultivo de colza, que en la mayoría de las parcelas ha conseguido muy buen desarrollo vegetativo y excelente granado.

La colaboración de los agricultores con el SAR en el seguimiento de la fenología de sus cultivos es primordial lo largo de la campaña de riegos con la finalidad de ayudar a los regantes a obtener más rendimiento por gota de agua aplicada.