El Ayuntamiento chinchillano vivió una tensa sesión plenaria en la que no se solventó el conflicto abierto en la corporación municipal

Lunes, 17 de septiembre de 2012

Cincuenta minutos de un tenso pleno no sirvieron para resolver la difícil situación que se vive en el Ayuntamiento chinchillano tras la presentación, el pasado 4 de septiembre, de una moción de censura por parte de seis de los once miembros de la Corporación municipal contra el alcalde del , , que gobierna en minoría y con el apoyo de la Agrupación de Electores Independientes de Chinchilla (Adichin).

En medio de una bronca monumental, Medina, los concejales del PP y el edil de la Agrupación de Electores Independientes de Chinchilla (Adichin), César Quijada, abandonaron el salón de plenos sin que finalmente se debatiese la moción presentada. Desde antes de las doce del mediodía más de medio centenar de personas ocupaban su silla en el interior de la sala, junto a otro grupo de gente en pie, dispuestos a seguir una sesión que se auguraba, desde el momento en el que se convocó, compleja.

Fuerzas de seguridad

A las puertas, policías locales y una decena de agentes de la Guardia Civil esperaban al inicio de un pleno en el que, en varias ocasiones, se requirió su presencia sin llegar, no obstante, a tener que actuar. Eso, pese a que la amenaza del desalojo sobrevoló la sala prácticamente desde el minuto uno del pleno ante las continuas muestras de desaprobación de los asistentes. Previamente al debate de la moción de censura, en la que IU, PSOE y el concejal no adscrito a ningún grupo, , proponían como candidato a la alcaldía a , edil de la coalición izquierdista, debía constituirse la mesa de edad.

Este órgano quedó compuesto por (IU), al ser el concejal más joven, y César Quijada (Adichin), quienes se convirtieron en los protagonistas de la jornada. Sánchez Navalón defendió en todo momento la pertinencia de que se debatiese la moción al considerar, y así ser ratificado por el secretario del Ayuntamiento, , que la misma cumplía todos los requisitos legales.

Enfrente, el concejal de IU se encontró con Quijada que, subrayando en todo momento su papel como presidente de la mesa de edad, insistió en hacer valer su voto de calidad como máximo responsable.

En reiteradas ocasiones Quijada recibió abucheos de los asistentes al pleno entre los que se encontraban el portavoz del PSOE en la Diputación, , junto a otros dirigentes socialistas y el coordinador provincial de IU, Francisco , respaldando a sus representantes en la Corporación chinchillana. No acudió al pleno, sin embargo, ningún destacado responsable del a nivel provincial.

Según los firmantes de la moción ésta se ha presentado ante la situación de «ingobernabilidad» y estancamiento de la gestión municipal. Situación que consideran que está repercutiendo en los vecinos de la localidad y que no debe prolongarse.

Pero, ¿cuál fue el problema que motivó que la moción no se debatiese finalmente? El hecho de que el concejal no adscrito, Francisco Serrano, que entró para cubrir la vacante de , concejal de Adichín, tras presentar ésta su dimisión, sea uno de los firmantes de la moción, se convirtió en el único escollo. Serrano no se incorporó al grupo municipal de Adichín, sino que lo hizo ya como independiente. Según establece la ley electoral no pueden formar parte de la moción de censura quienes hayan cambiado de grupo político. Desde el equipo de gobierno consideran que Serrano ha vulnerado el pacto anti-transfuguismo existente y, por tanto, argumentaron que el voto de Serrano no sería válido. Mientras que en el seno del PSOE, IU y el propio Serrano, es decir los autores de la moción, defienden lo contrario.

Para intentar arrojar luz a la situación, el secretario del Ayuntamiento remitió una consulta a la Junta Electoral Central. La respuesta fue que la limitación no afecta a quien no «haya formado parte antes de ningún grupo político municipal».

Quijada insistió en que el pronunciamiento de la Junta Central no es vinculante. Asimismo lo consideró la respuesta «parcial» y «sectaria».

Finalmente Quijada hizo valer su voto con el enfado de los firmantes de la moción y de los asistentes al pleno, al ver como los miembros del PP y de Adichín abandonaban la sala sin que se debatiese la moción dando por cerrada la sesión.