El fiscal jefe provincial de Albacete ha hecho públicos los datos relativos al ejercicio 2016. ha apuntado que, a nivel general, las cifras apuntan a un descenso en la delincuencia, si bien ha explicado que no es posible compararlas directamente con las de 2015 para corroborarlo porque el cambio en la ley de Enjuiciamiento Criminal que ya afectó a 2016 ha propiciado que ahora los atestados policiales sin autor conocido no se remitan a la Fiscalía (y, en consecuencia, durante el pasado ejercicio bajó enormemente el número de diligencias previas recibidas).

“¿De verdad está bajando la delincuencia, o no? -lanzaba al aire Ríos tras esta explicación en los cambios de la ley de Enjuiciamiento Criminal-; pues podría decirse que se nota una tendencia a la baja, al menos, en el trabajo de los juzgados (porque haciendo abstracción del número de diligencias previas, se notan descensos notables)”.

Ese cambio en la Ley que ha reducido enormemente los casos que la Policía remite a la Fiscalía ha tenido, según Juan Francisco Ríos, dos principales consecuencias (una más positiva que otra): “Por un lado, esto elimina un trabajo que era inútil para la Fiscalía y en el que se perdía innecesariamente un tiempo valiosísimo; pero, por otro lado, también tiene un efecto negativo porque de esta forma el Poder Judicial pierde de algún modo la ‘labor de control’ que ejercía de esa forma sobre la policía”, ha explicado.

Falta plantilla en la Fiscalía Provincial de Albacete

10.762 fueron, en total, los asuntos penales por delito enjuiciados este año en Albacete (en su gran mayoría, con delincuente identificado). Si hablamos de faltas y delitos leves, durante 2016 se observa una disminución notoria en la incoación (tanto inmediata como ordinaria), ya que ha bajado un 38’56%.

Se mantiene sin grandes variaciones el número de delitos contra la vida e integridad y ascienden los más graves contra la libertad sexual, si bien se dieron menos delitos de pederastia (quizá, ha apuntado Ríos, “porque Internet brinda a los delincuentes más facilidades para que cueste descubrir e investigar estos delitos…”).

En líneas generales, estos datos desembocan en una misma necesidad clara: falta plantilla en la Fiscalía para la provincia de Albacete: “Como mínimo, necesitamos dos fiscales más y cuatro funcionarios; actualmente, somos dieciocho fiscales en todo el territorio albaceteño (diecisiete y un refuerzo) doce se dedican a Penal y tres a Menores, Civil, Contencioso –Administrativo y Social”, ha indicado Ríos.

Además, el fiscal jefe provincial de Albacete ha sido muy franco a la hora de alertar de un cambio llegado de la mano de las nuevas tecnologías pero que, ha asegurado, puede convertirse en “un problema que puede llegar a colapsar la fiscalía”: “Ahora se realizan grabaciones de las declaraciones en instrucción, lo cual ayuda muy poco para preparar un juicio e implica un aumento enorme del tiempo usado (una transcripción por escrito de una declaración de dos horas puedes hacerla en diez minutos, pero la visualización de la grabación te conlleva las dos horas que haya podido durar esa declaración…), y no tenemos esos días para preparar juicios…”, ha apuntado en torno a esta circunstancia.

96 conductores de la provincia de Albacete perdieron todos los puntos de su carnet en 2016

En materia de Seguridad Vial, los juicios celebraron en 2016 sobrepasaron los 560; se produjeron 686 accidentes (con veinte fallecidos, dos más que en 2015 pero 32 menos que hace diez años, cuando entró en vigor la actual ley de Seguridad Vial.

Se realizaron 5.039 controles (sobre todo, de alcoholemia) tanto por parte de la Guardia Civil como de la a 63.509 personas; en toda la provincia, se pidieron “52 penas de prisión a conductores ebrios o que conducían sin tener el pertinente permiso (y 31 de ellos están actualmente en la prisión de Albacete). Hasta 96 fueron los conductores del territorio provincial que perdieron todos los puntos de su carnet en 2016.

En el caso de la Fiscalía de menores, su responsable ha reseñado que también registró una tendencia a la baja de diligencias el pasado ejercicio, si bien ha explicado que, por ejemplo, se ha notado un ascenso de casi diez casos más en los que menores han agredido a sus padres (si bien la otra lectura de este dato puede ser, ha relatado, la de que ahora los padres sí que denuncian lo que quizá antes callaban).