Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso , desde el año 2005, el procesado, ciudadano marroquí y sin antecedentes penales, mantuvo una relación sentimental con la víctima, hasta diciembre de 2012, cuando ésta decidió poner fin a la misma.

La mañana del día 29 de abril de 2013, sobre las 12.00 horas, la víctima se encontró, en las inmediaciones de su casa, con el procesado, que se ofreció a ayudarle a subir la compra que portaba a su vivienda.

De esta forma, entraron los dos en el domicilio de la mujer y, una vez allí, el acusado volvió a insistir en reanudar la relación entre ambos, a lo que la mujer volvió a negarse.

Entonces, el acusado empujó a la víctima contra la pared y comenzó a besarla en la boca mientras la sujetaba fuertemente por los brazos, iniciándose un forcejeo entre ambos mientras ella le decía que la dejara en paz.

En lugar de ello, el acusado la cogió entre los brazos, la levantó del suelo y la llevó a la habitación, lanzándola contra la cama, donde se colocó sobre ella y sujetándola, comenzó a besarla y a tocarle por encima de la ropa, mientras ella le gritaba que se fuera y le golpeaba con puñetazos. A continuación, le bajó la ropa, sin llegar a quitársela, y la agredió sexualmente.

Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió hematomas en la parte interna del muslo, de los que tardó tres días en curar.

El día 30 de abril de 2013, el procesado, con ánimo de amedrentar a la mujer, la llamó por teléfono en varias ocasiones, y le llegó a decir “te vas a enterar, que no se tenía que haber enterado mi mujer, ni nadie, te voy a matar”.