El escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, recoge que, con fecha 29 de agosto de 2015, en un paraje de , de unas 3 hectáreas, y en el marco de la operación antidroga Casamonte, agentes de la Guardia Civil hallaron el lugar.

Constataron que había una plantación de cannabis sativa de unas 70.000 plantas con un peso de 4.560 kilos (y un peso seco útil de unos 2.670,5 kg), y que alcanzarían en el mercado ilícito un valor aproximado de 4.756.080 euros.

Asimismo, había unas 5.000 plantas de cannabis sativa en proceso de secado con un peso de 260 kilos y una valoración aproximada en el mercado ilícito de 271.180 euros; y 48 sacos que contienen cannabis sativa en seco, con un peso de 155 kilos y que alcanzarían en el mercado ilícito un valor aproximado de 161.665 euros.

Se encontraron también diversos útiles para su cultivo, secado, recolección y posterior venta, y se constató que en esas labores, en el cultivo y la posterior trata y venta, estaban implicados cuatro de los cinco acusados.

El quinto acusado es el titular de la explotación agrícola de dicho paraje, quien se encontraba interno en el Centro Penitenciario de II, y quien en fecha 4 de mayo de 2015, aprovechando un permiso penitenciario, adquirió por compra el citado terreno de su anterior propietario, por un precio de 12.000 euros.

Éste fue quien, entre los meses de mayo y julio de 2015, organizó la siembra y el cultivo de las plantas de marihuana, contactando con los demás acusados para llevar a cabo las labores de recolección, secado y posterior embalaje para su distribución a terceros.

El total de las sustancias estupefacientes incautadas hubieran alcanzado, en el segundo semestre del año 2015 y en el mercado ilícito, un valor aproximado de 5.191.238,65 euros.

Además de lo anterior, cuando el 29 de agosto de 2015 agentes de la Guardia Civil fueron a practicar la detención de uno de los acusados que trabajaban el terreno y las plantas, éste salió corriendo, iniciándose una persecución.

En un momento dado, el acusado perdió el equilibrio y cayó al suelo, momento en el que arrojó una riñonera que llevaba y en cuyo interior se encontraba una pistola semiautomática del calibre 9 milímetros, en buen estado de uso y funcionamiento, con número de identificación parcialmente eliminado, para la que no tenía licencia.