Según asegura en un comunicado esta formación, se ha encontrado “información muy relevante que confirma que en el momento del accidente se estaba vulnerando la ley”, como que la entidad no contaba con el preceptivo seguro de responsabilidad civil, que se les aplicaban vacunas contra la rabia en dosis que son para perros y no paquidermos o que se vulneraron requisitos en el transporte de los animales.

El Pacma, que en todo momento expone estas “irregularidades” como “posibles”, sugiere que después del accidente no se aportó la documentación sobre la identificación y trazabilidad del origen y tránsito de los animales, conforme con CITES.

“No se aportó documentación del Permiso de Importación que acredite su tránsito legal en España, por lo que se desconocería de forma fehaciente cuál es su país de origen”, aseguran.

Además, “se incumplen presuntamente los requisitos de sanidad y bienestar de las elefantas, de acuerdo con lo que exige la Ley 8/2003, de 24 de abril, de Sanidad Animal”, y “no se aportó documentación relevante en materia sanitaria y el seguimiento de vacunación de las elefantas que figura en las cartillas sanitarias no existe con anterioridad a 2017”.

“A las elefantas se les están aplicando las vacunas contra la rabia que se suministran a perros, cuya protección seguramente sea nula debido a las enormes diferencias entre ambas especies”, añaden.

También consideran que no se cumplen requisitos de transporte de animales vivos “sobre normas de sanidad y protección animal”. Según argumentan, el transporte se realizaba sin autorización y registro de transportistas, sin documentos y sin formación del personal.