Tras guardar un minuto de silencio por la muerte de , jefe de personal de la Plaza de Toros de Albacete durante 40 años, daba comienzo la corrida que anuncia el inminente inicio de la Feria albaceteña, con casi media entrada.

Padilla abría plaza enfrentándose a uno de los peores toros del encierro de Cebada Gago, junto al sexto ordinario de lidia, al que no quiso banderillear ni brindar al público. Un animal manso que entrañaba peligro y al que el “Ciclón de Jerez” le dió muerte rápidamente, ante el enfado de la afición albaceteña. Pitos para el diestro gaditano y aplausos para el toro que se resistía a morir.

Durante la entrevista concedida a La Cerca Televisión, Padilla señalaba que “cuando el toro no aporta nada, como en esta ocasión, yo no puedo hacer más porque no soy un superhombre”. El diestro gaditano respetaba el enfado de la afición ante su decisión de acabar pronto la faena, sin embargo “no comparto esa actitud ante un toro que se ha quedado sin picar y que ha entrañado peligro, porque yo vengo aquí a torear y a hacer disfrutar y no a que un toro me parta el alma. Si me hubiera dado opciones, entendería las exigencias del público, pero tal y como se han dado las cosas, no”.

Con su segundo toro, las cosas fueron muy distintas. Padilla logró conectar con el tendido y calentar el ambiente, recibiendo al animal de capote con un par de largas cambiadas desde el tercio.

El “ciclón de Jerez” se sintió muy cómodo con el que sin duda fue el mejor toro de la corrida presentada por el hierro de Cebada Gago. Un animal extraordinario, por su bravura, clase y movilidad, de nombre “Mensajero”, que Padilla banderilleó de manera espectacular, demostrando su buen hacer con la muleta, con interesantes tandas de naturales rematadas con pases de pecho que arrancaron la música.

A pesar de que Padilla podría haber conseguido un triunfo mayor, abriendo incluso la Puerta Grande Albacete, se tuvo que conformar con el único trofeo de la tarde, paseando sólo un apéndice al fallar con la espada. Pinchazo y estocada y vuelta al ruedo para el “Ciclón de Jerez”.

Antonio Barrera regresaba a la Plaza de Toros de Albacete un año más con la esperanza de conseguir en esta ocasión el mayor número de trofeos posible. Sin embargo, a pesar de ponerle ganas, el diestro sevillano se tuvo que marchar con las manos vacías una vez que el presidente de la plaza le negó la posibilidad de cortar un merecidísimo apéndice al quinto de la tarde, desatendiendo así la petición mayoritaria de la afición albaceteña.

Una faena en la que Barrera demostró que se encuentra en perfecto estado tras la cogida sufrida el pasado mes de junio, en la plaza francesa de Istres, cuiriosamente ante un toro de la ganadería de Cebada Gago. A pesar de que lleva toreando, desde su regreso a los ruedos, infiltrado por una rotura de menisco en la rodilla derecha, el diestro sevillano, en declaraciones a La Cerca Televisión, señalaba que “me encuentro muy ilusionado con la temporada y dispuesto a seguir creciendo como torero y como persona, con la mirada puesta en América donde este año tengo contratadas 20 corridas”.

En su primer toro, el diestro sevillano no terminó de aprovechar bien las oportunidades que le brindó el animal y, aunque la faena caló en los tendidos con buenas tandas de naturales, recortando cada vez más las distancia, tras la estocada el toro tardó demasiado en doblar, desluciendo la actuación. A pesar de fallar a espadas, Antonio Barrera dió vuelta al ruedo.

Tras un año de ausencia en la Plaza de Toros de Albacete, y después de indultar a un toro en La Coruña el pasado día 8 de agosto, el colombiano Luis Bolívar regresaba vestido de verde botella y oro, brindando su primer toro a la afición.

Bolívar inició su faena con la muleta con pases cambiados por la espalda desde la boca de riego, para continuar toreando en redondo con la derecha, rematando con vistosos pases de pecho. Tras pinchazo y media estocada, y a pesar de la petición mayoritaria de la plaza, el diestro colombiano saludó desde el tercio resignado.

Durante la entrevista concedida a La Cerca Televisión, Luis Bolívar lamentaba no haber podido cortar ningún apéndice a su primer toro, respetando pero sin llegar a comprender la decisión del presidente de la plaza. “No sé qué quería el de arriba”, añadía. En su opinión, “lo más importante para mí es el toro y la afición, y mientras el público esté de acuerdo con mi faena, bendita sea”.

El sexto de la tarde fue sin duda el peor toro del encierro. Un animal que manseó y que entrañaba incluso más peligro que el primero ordinario de lidia. A pesar de intentarlo de diferentes maneras, poco pudo hacer Luis Bolívar. Cuatro pinchazos y media desprendida tras aviso, silenciándose la actuación del diestro colombiano.

Cebada Gago

En declaraciones a La Cerca Televisión, el responsable de la ganadería de Cebada Gago, José García-Cedaba, valoraba el comportamiento de los seis toros lidiados en la corrida de fuera de abono de la Feria Taurina de Albacete. Según apuntaba, “la corrida ha estado interesante, con dos toros buenos, lidiados en segundo y tercer lugar, y uno extraordinario, toreado en cuarto lugar por el diestro Juan José Padilla”.

En relación a los otros toros del festejo, José García-Cebada explicaba que el primer toro ordinario de lidia ha sido “un poco manso, pero por el pitón izquierdo no era malo”; el quinto “aunque era un poco complicado, Barrera se ha hecho con él, y si lo hubiera matado mejor a la primera, seguro que le había cortado una oreja”; mientras que el sexto, según apuntaba “ha sido un toro muy manso y muy malo”.