Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, las investigaciones se iniciaron en septiembre de 2015, a raíz de haber constatado la la existencia de un punto de drogas, fundamentalmente hachís, en el entorno del barrio de Fátima, en Albacete, que era controlado por uno de los acusados.

Se solicitó investigar las comunicaciones del acusado y se constató que éste vendía en una plaza de este barrio albaceteño y que en ocasiones los clientes quedaban también con él en su casa, en un hogar del jubilado de las inmediaciones.

El acusado contaba también con otros de los acusados, como colaboradores suyos, y otros, como proveedores de las sustancias que vendía a terceros. Uno de ellos fue interceptado en su vehículo por los agentes cuando llevaba 400 euros en metálico y casi medio kilo de hachís escondido bajo el asiento.

Por todo ello, se solicitó orden para el registro de varios de los domicilios de los acusados, en los que se hallaron, entre todos, numerosos teléfonos móviles, útiles para preparar la droga, distintos envoltorios de plástico de color marrón que, tras analizarse, se confirmó que era hachís, y también se halló cocaína. El valor de lo incautado en el mercado hubiera sido de 5.631,95 euros en hachís y 879,89 en cocaína.

También se registró el domicilio y el vehículo de uno de los proveedores de estos acusados, en los que se encontraron 57 pastillas de resina de cannabis que podrían haber alcanzado un valor de 11.889,43 euros, un folio con anotaciones manuscritas en el que constaba como cantidad total 75.650 euros y 600 euros en metálico.

Se llevó a cabo también el registro del domicilio y un locutorio en el que operaban otros dos proveedores, en una pedanía de (), en los que también se hallaron teléfonos móviles, útiles para las sustancias estupefacientes y hachís que, en el mercado ilícito podría haber alcanzado un valor por 2.667,05 euros