A continuación ponemos a disposición de los lectores de La Cerca el texto íntegro del Pregón de la Feria de Albacete 2012

Pregón de la Feria de Albacete 2012.

LA FERIA DE LA AMISTAD Y LA ALEGRÍA.

Albaceteñas y albaceteños, amigas y amigos de todos los pueblos de la provincia y de todos los lugares del mundo que nos visitáis estos días. ¡Muy buenas noches y bienvenidos al pregón!

Quiero agradecer a la el gran honor de pregonar la Feria en homenaje a la Virgen de los Llanos.

Felicito de corazón a las Manchegas y Manchegos, que serán el símbolo vivo de Albacete en esta Feria. Felicito también a Francisca Lázaro, que ha ideado el cartel con llave de la Feria vestida de manchega, la misma con la que mañana abrirá la alcaldesa la Puerta de Hierros. Felicidades al Pregonero Taurino Justo Algaba, el sastre que con su arte embellece el arte del toreo.

Amigas y amigos, ya está aquí el bulle-bulle de la Feria. Ya están dispuestos los ánimos para abrazar la alegría en estos diez días de gloria. Ya están preparados los trajes, las luces y la música para que mañana empiece la Septembrina.

Es natural que en estas fechas vengan a la cabeza recuerdos de momentos felices, momentos vividos con personas queridas.

Yo siento una emoción especial al decir el pregón y pensar en mi padre, , que fue Alcalde de Albacete y me transmitió sus raíces manchegas, su vocación social, su afición al teatro y a la poesía y también, debo confesarlo, la predilección por el queso frito y los gazpachos manchegos. Su sonrisa y la de mi madre están siempre en mi corazón.

Algunos dicen que con la crisis no estamos para ferias. Pero el bueno de replicaría con tino que quien canta sus males espanta, y a mal tiempo buena cara, y que Dios aprieta pero no ahoga, y que no hay mal que cien años dure…, y todo eso lo sabe muy bien la Virgen de los Llanos que, a lo largo de cientos de años, ha atendido las plegarias de nuestros antepasados, azotados una y otra vez por las pestes, las plagas de langosta, las terribles sequías y las guerras. También ellos pensaban que de aquellas no saldrían; pero salieron ellos y saldremos nosotros, si sabemos unir nuestras fuerzas y nuestra voluntad y si empujamos juntos en la buena dirección.

Tiempo atrás, , periodista y poeta toledano, me dedicó esta letrilla: es médico y Consejero/ y a las mujeres inquieta/ pues cuando firma “Lamata”/ condena a la que receta.

Hoy receto, sin miedo de hacer daño, que la Feria de Albacete es el mejor remedio para el mal de estos días, el “´sálvese-quien-pueda”; porque es la Feria de la amistad y la alegría. Una Feria que nos hermana a todos, donde el reloj no quiere medir las horas y solo mide las risas y los besos, desde por la mañana en las vaquillas populares, hasta la madrugada, con los últimos compases del baile.

Es una Feria para todas las edades. Para los más chicos, asombrados de todo, que dan sus primeros pasos por los redondeles cogidos de la mano de sus abuelos. Para los más jóvenes, que sienten la fuerza de la vida y se comen el mundo sin pensar en mañana. Para los mayores, que disfrutamos de la Feria tranquila, del paseo, del saludo y el aperitivo; su platico de queso, su morcillica, sus gambas, acompañados con un chato de vino o una caña.

Quien gusta de los toros sueña con lucidas faenas en el coso para no desmentir la fama de una de las mejores Ferias Taurinas de España. Pero antes, durante y después, en cada rincón de la Feria, dentro y fuera de la sartén, habrá entretenimiento y espectáculo para todos.

La buena comida está garantizada. Y también la buena música, en la Caseta de los Jardinillos, en las carpas, en el precioso Templete Ferial que este año celebra su centenario, en las calles y en las casetas de las asociaciones y de las peñas, dando alas a los pies para sentir juntos la felicidad del instante en cada nota y en cada quiebro.

Si se trata de endulzar las tardes y las noches, o de recuperar las fuerzas, no faltarán unos churros, algodón de azúcar, miguelitos de la Roda y, si hay suerte, miel sobre hojuelas como aquella inolvidable que saboreé en la Asociación de amas de casa de Los Llanos. Y entre idas y venidas echaremos a la tómbola o feriaremos una navajica y algún otro regalo de recuerdo.

Es una Feria para todos y es una Feria de todos, porque las peñas y las asociaciones y todos los colectivos de la ciudad hacen y viven la Feria, las carrozas, las casetas, los stands, la música y el espectáculo. Es una Feria en la que todo el que quiere participa y nadie se siente ajeno.

Claro está que para que la Feria luzca como se merece cientos de personas vienen trabajando muchos días y lo seguirán haciendo hasta que se cierre la Puerta de Hierros. Feriantes, músicos, camareros, los servicios de limpieza, los inspectores de consumo, que son los de aquella primera OMIC de España, atentos a los precios y a la calidad de los productos y que, con la gente de , se ocupan con celo de la seguridad alimentaria.

También estarán pendientes 24 horas sobre 24 los profesionales sanitarios en su puesto de emergencias, y la policía, y protección civil, y los bomberos. A los que hacen posible que nos divirtamos durante estos diez días, y a los sufridos periodistas que, sin dormir apenas, no se perderán un detalle para contárnoslo, dejando memoria de estos sucesos, a todas y a todos os damos las gracias de corazón.

La Feria es Albacete y Albacete es la Feria. No se entendería la una sin la otra, y no se entenderían ninguna de las dos sin la devoción a la Virgen de los Llanos.

Albacete, su Feria y su Virgen surgieron en la sencillez de la llanura manchega. Aquí se juntaron los primeros paisanos; aquí encontró un labrador la imagen de la Virgen enterrada en el vecino campo de los Llanos; por aquí pasaron los tratantes que iban y venían de Andalucía hacia Aragón y de Levante a Castilla, y aquí paraban a descansar bajo las encinas y las estrellas, apañando unas migas mientras trasegaban una bota de vino y contaban historias; aquí empezaron a feriar sus ganados y sus cacharros, y fue creciendo la aldea que luego sería villa y hoy es ciudad cosmopolita, de la mano de su Feria y de su Virgen.

La Feria nació antes que la propia Villa, como señaló , y mucho antes que recibiera el título de Ciudad, hace 150 años, porque era un lugar accesible, cómodo y con gente de fiar. Quizá por eso el edificio más antiguo que conserva Albacete no es un castillo sino una posada, la Posada del Rosario, que fue lugar de acogida y encuentro; y quizá por eso cuidamos con mimo nuestro recinto ferial, único en el mundo.

Y así se fue consolidando y “confirmando” la Feria a lo largo de 700 años hasta hoy en que la Feria es para Albacete, en palabras de , “su más significativa seña de identidad”.

Más rotundo aún, parafraseaba a Hemingway diciendo que si “París era una fiesta”, “Albacete es una Feria”. Albacete es la Feria y la Feria es el escaparate más bonito de Albacete, su emblema y su corazón.

Albacete, como su Feria, hay que conocerla estando en ella, viviéndola, por eso os invito a vivirlas y disfrutarlas intensamente, de cabo a rabo de la sartén.

El carácter de Albacete, que es el carácter de la Feria, es la síntesis de muchas almas. La del campo; la del comercio; la de la industria; la de la cultura, la música y los versos, como aquél de en el Himno a la Virgen de los Llanos: “Dios te puso en los ojos la mirada sencilla/ y en el pecho el amor”.

Albacete se construye y se forma con muchas almas, pero el alma que yo más conozco y que más quiero es precisamente el alma sencilla y solidaria que sugiere ese verso.

En un mundo acelerado y a veces demasiado egoísta, agitado por los “mercados” y las “primas de riesgo”, Albacete ha fraguado un alma solidaria desde la convicción profunda de que todos los seres humanos somos iguales de raíz, que tenemos los mismos derechos, que, sencillamente, somos hermanos.

Os hablo de un alma de carne y hueso, de mujeres y hombres de Albacete que respeto y admiro.

Hablo de Mari Carmen de Huescar y la Hermandad de donantes de sangre. Hablo de , fundador de , y de Isabel. Pienso en la Hermana María y en el Cotolengo. Hablo de COCEMFE, de y de ; y también de y AMIAB, pioneros y vanguardia en la lucha por la integración de las personas con diferentes capacidades.

Hablo de la y de . Pienso en AMAC y recuerdo a nuestra querida Maria José Merlos, esa gran luchadora. Hablo de AFANION y de Asensio López.

Pienso en ASPRONA y en su fundador Eloy Camino, en Miguel, en Pepe y en Lucio, incansables siempre.

Pienso en José María Roncero y en las asociaciones de consumidores. En Mayte Malagón, en Maria Teresa Cifuentes, en Maria Angeles Medina, en Antonia Ruiperez y las mujeres para la democracia. Hablo de Cremilde Fabo y de , y de todas las mujeres que se asociaron para ser más fuertes, y desde esa fuerza mejorar las cosas en todos los rincones de esta querida tierra.

Hablo de las asociaciones vecinales que lucharon por la democracia y siguen construyendo su futuro, y recuerdo especialmente a la asociación de vecinos del barrio Pedro Lamata y a Juan Carlos Ocaña, que me invitaron a decir el pregón de sus fiestas hace unos años.

Pienso en José Manuel Pérez, “el Pena”, en la asociación del Pueblo Saharahui y en las 65 niñas y niños que han pasado unas vacaciones en paz con otras tantas familias albaceteñas este verano. ¿No son acaso un milagro esas 65 sonrisas desplegadas al viento un año más?

Pienso en el padre Guillermo y en Alejandro Marquez. Os hablo de los voluntarios de Cruz Roja que están en todas partes cuando se les necesita. De Cáritas, que se multiplica ahora que tanta falta hace. Por cierto: enhorabuena a Cáritas que este año cumple sesenta de tómbola en la Feria. No os olvidéis de echar que siempre toca.

El alma solidaria de Albacete se construye con todos ellos, y también con ACCEM, y Pobreza Cero, y el Colectivo de Apoyo al Inmigrante, y las Organizaciones de Cooperación al Desarrollo, y las asociaciones de jubilados, de diabetes, de Alzheimer, de autismo, de fibromialgia, de parkinson, de personas sordas, de enfermedades raras, y también con la maravillosa gente de APACEAL, y con la ONCE, y tantas y tantas otras que se queda pequeño el pregón. Miles de voluntarias y voluntarios que trabajan para los demás sin pedir nada a cambio.

Y, por supuesto, no me olvido de las trabajadoras y trabajadores de los y de la Sanidad de Albacete, mujeres y hombres comprometidas que están, que estáis, preocupadas y ocupadas para que vuestros paisanos tengan una vida digna y saludable, y ayudando a resolver los problemas de las personas que lo están pasando mal.

Si Albacete es “siempre acogedora”, como canta su Himno en versos de Eduardo Quijada Alcázar, es gracias a vosotras y vosotros. Si Albacete es una de las ciudades más accesibles de España, si es una ciudad integradora, si ha sido bautizada como “la ciudad amable” por , que la ha paseado tanto, es por las mujeres y los hombres que hacéis Albacete desde el sentimiento, desde la sencillez, desde la lealtad, no con el poderoso sino con el que menos puede.

Quiero daros las gracias por lo que habéis hecho y hacéis cada día y animaros a seguir regalando esa simpatía cordial que es el alma de Albacete y que hace de su Feria la Feria más bonita del mundo.

Os deseo que disfrutéis cada minuto, que os empapéis de la Feria y la viváis a fondo, porque del 7 al 17 de Septiembre Albacete queda declarada la capital de la amistad y la alegría.

¡ALBACETEÑAS Y ALBACETEÑOS!

¡!

¡ FERIA!

¡VIVA LA VIRGEN DE LOS LLANOS!