Cinco toros de la ganadería de Gonzalo Domecq y uno de Albarreal, el primero de la tarde, para los diestros Antonio Ferrera, César Jiménez y la alternativa del albaceteño Sergio Serrano en la sexta del abono de la Feria taurina de Albacete. Una tarde de trofeos, lluvia y Puerta Grande para el torero número 57 de Albacete.

Vestido de blanco y oro, Sergio Serrano hacía el paseillo en la Plaza de toros de su tierra dispuesto a demostrar su valía y dejar una buena impresión ante el respetable. El joven albaceteño brindó el primero de la tarde, de la ganadería Albarreal, a su padre. Después de unos buenos muletazos, Serrano cortó una oreja y dio vuelta al ruedo, arropado por el cariño del público.

La lluvia no impidió que Sergio Serrano hiciera una buena faena con el sexto de la tarde. Buenos pases y muletazos de rodillas lograron arrancar el aplauso del respetable. Una buena faena que Sergio Serrano bordó con la espada. Petición mayoritaria de oreja y Puerta Grande para el nuevo torero de Albacete.

Antonio Ferrera regresaba a la Plaza de toros de Albacete con buenos recuerdos después de que se indultara en la Feria taurina de 2007 a uno de sus toros, de nombre “Gastasuelas”. De malva y oro demostró su valía con las banderillas, sobre todo en el tercer par. Buenos pases con la muleta y estocada tras un pinchazo que le hacen merecedor de una oreja y vuelta al ruedo.

Con el cuarto de la tarde se calentó el ambiente. Ferrera hizo disfrutar al público estando bullidor y espectacular ante el toro, que brinda a Dámaso González. Aparatosa caída del caballo y el picador, banderillas bien puestas por Ferrera y estocada tras pinchazo que le dejan sin trofeos. Saludo desde el tercio y división de opiniones en los tendidos.

El diestro madrileño, César Jiménez, no tuvo mucha suerte con el primero de su lote. Un toro incómodo y andarín que desconcertó al torero en varias ocasiones. Buena estocada y silencio por parte del respetable.

Las cosas cambiaron con el segundo de su lote. Sin duda el mejor toro lidiado en la sexta del abono.

César Jiménez se encontró muy cómodo con el toro y con la afición, logrando poner en pie al respetable en varias ocasiones. Descalzo y bajo la lluvia, el diestro madrileño regaló al público varios muletazos de rodillas y una buena estocada. Jiménez falla con el estoque pero consigue cortar una oreja y dar vuelta al ruedo tras aviso. Aplausos merecidos para el toro llamado “Verdadero”, que se resistía a morir.