Francisco de la Rosa: “Estoy muy orgulloso de pertenecer al sindicato al que pertenezco”
En vísperas de la celebración del IX Congreso de la Unión Provincial de CCOO de Albacete

En vísperas de la celebración del IX Congreso de la Unión Provincial de CCOO de Albacete, su secretario general, Francisco de la Rosa, hace en esta entrevista un balance de las principales actuaciones del sindicato en este mandato. De la Rosa, que ya ha anunciado su intención de optar a la reelección, apunta también algunos retos para el próximo periodo.
Pregunta. ¿Cuál es la valoración global de los resultados de la negociación colectiva en Albacete en el mandato?
Respuesta. En general, estamos satisfechos porque en todos los convenios hemos mejorado los salarios por encima -e incluso muy encima- de la media de los incrementos que se han registrado a nivel nacional. También hemos conseguido introducir mejoras en temas como distribución de categorías y grupos profesionales.
Sin embargo, hay otros elementos que son sustanciales y en los que nos cuesta avanzar, como salud laboral, derechos sociales… Todo lo que implica co-gobierno del sindicato en la empresa, para participar desde ahí en el cambio de modelo productivo. En Albacete -como en el resto del país- lo necesitamos. Por ejemplo: España sigue teniendo una de las jornadas más amplias y menos productivas de la UE; aquí se prefiere mucha mano de obra barata; y eso ni genera empleo ni estabilidad. Y perdemos competitividad. Tenemos que avanzar en ese sentido.
P. ¿Va a ser posible?
R. Hay que ser objetivos. La negociación colectiva necesita un impulso firme. Y cae por su peso que el cauce regional debe ser el objetivo a marcar: sumar nos va a dar mucha más fuerza.
Un sindicato como el nuestro, que es mayoritario en la región y en la práctica totalidad de las provincias y de los sectores, tiene que aspirar a sumar todas sus fuerzas.
P. ¿Cómo afecta el peso del sindicato en su conjunto al resultado de la negociación colectiva en un sector concreto?
R. La negociación colectiva no sólo se disputa en la mesa de negociación. Cuando nuestras contrapartes perciben la fuerza unida del sindicato, es posible ganar posiciones. Y en la región tenemos que unificar salarios, derechos, condiciones laborales, porque sigue habiendo diferencias desmesuradas de unas provincias a otras. Pero también tenemos que avanzar. Y podemos hacerlo.
Ahora, la negociación colectiva vive un cierto parón; tenemos que rearmarnos y ser capaces de empezar a mover elementos del articulado de los convenios que permanecen inmutables en el tiempo y reiterados convenio a convenio.
P. A lo largo del mandato, en Albacete se han producido conflictos causa de la disputa en la negociación colectiva.
R. Quiero partir de una consideración: el conflicto nace en la empresa, en la organización del trabajo; y es inherente a la negociación colectiva porque en la negociación colectiva confrontan y disputan diferentes intereses, los de los trabajadores/as y los de los empresarios.
La conflictividad se exacerba más en los sectores que atraviesan problemas o en aquellos cuyas patronales pretenden aprovechar los problemas más o menos directos para ganar terreno. Pero yo no veo la conflictividad ligada a la negociación colectiva como elemento negativo, sino como un elemento saludable: el conflicto arroja la luz.
P. ¿Podemos hacer un repaso de los más relevantes?
R. En Albacete, el conflicto más tenso se produjo hace dos años en el convenio de Comercio, que es el que afecta a más trabajadores/as y más empresas de la provincia. La patronal no fue leal con la representatividad mayoritaria legítima (CCOO), la dejó al margen. Planteó un órdago que hizo mucho daño a lo trabajadores/as y a los propios empresarios. Romper la legitimidad de las partes en la negociación colectiva se vuelve en contra de todo el sector.
En el convenio de este año las cosas han vuelto a su cauce, pero hemos perdido dos años y nos hemos dejado muchas plumas. Y no lo digo por COOO, nosotros hemos mejorado aún más nuestros resultados en las elecciones sindicales. Pero lo mejor es que hemos retomado el cauce de la normalidad.
P. No ha sido el único.
R. Ha habido muchos más conflictos, ha habido amenazas de huelgas, y huelgas… Desde Metal a Pastelería, desde la contrata de Recogida de Residuos de la Sierra del Segura a Recauchutados Mesa. Ha habido muchos más, la acción sindical siempre es muy intensa.
P. ¿Hay ganadores y perdedores?
R. El mejor convenio es el que deja un sabor agridulce en ambas partes. Si una parte sólo se lleva el gusto dulce, puede estar segura de que no ha sido un buen acuerdo. Creo que afortunadamente en Albacete hemos sabido mantener el equilibrio. Hemos sabido hacer que los sectores crezcan, y que lo hagan por encima de la media, sin que ni las empresas ni el empleo se resientan. Estoy muy orgulloso de pertenecer al sindicato al que pertenezco.
P. ¿Cómo se ha comportado el empleo?
R. Ha crecido mucho con la bonanza económica, pero ha sido un crecimiento poco equilibrado, muy basado en la construcción. También ha sido un empleo de poca calidad. En Albacete hemos sido incapaces de superar la barrera del 10% de contratación indefinida mes a mes.
Así, hemos tenido varios años de crecimientos espectaculares en las cifras de afiliación a la Seguridad Social, pero ni siquiera en ese escenario nuestros empresarios han sido capaces, o no han querido, crear empleo estable. Y ahora la contratación indefinida apenas llega al 5% cada mes. Ahora podrán decir que es por la situación económica, pero hasta ahora no tenían ninguna justificación.
P. ¿No se notó el Acuerdo confederal para impulsar la contratación estable?
R. Apenas nada. El empresario tradicional de Albacete cuando quiere contratar de forma estable lo hace, no espera las subvenciones. Sí hubo algunos a los que el momento les venía bien y que de paso se aprovecharon de aquellos incentivos, pero estadísticamente el efecto fue inapreciable. Y a partir de ahí, nada de nada.
P. Todo apunta a que las cosas van a empeorar.
R. Se nos abre un nuevo frente, una crisis que no hemos generado nosotros pero que sí pretenden que paguemos nosotros. El escenario es muy complicado y preocupante, nos va a exigir muchísimos esfuerzos, hasta donde seamos capaces, para defender un proyecto de igualdad, justicia social y solidaridad. Si algo puede actuar para cambiar el mundo, es el sindicalismo de clase.
P. ¿Cómo puede afrontar la crisis el tejido productivo de Albacete?
R. En estos últimos años, con la participación de muchos -también de CCOO-, hemos sido capaces de proyectar el futuro: alta velocidad, Eurocopter, polígono aeronáutico, infraestructuras que ya están y otras que van a llegar… Nos hemos situado en una situación de ventaja comparativa, pero no podemos ser conformistas. Tenemos que consolidar lo avanzado, siendo conscientes también de que mucha de nuestra industria tradicional no vive sus mejores momentos -el exponente más claro es la cuchillería, que lo está pasando mal y Albacete no debe perder nunca- y que las manufactureras tienen un futuro limitado. Así que tenemos que buscar nuevas fuentes de empleo. Tenemos que atraer nuevos proyectos e inversiones. Y tenemos que apoyar a nuestros paisanos que tienen iniciativas, que no tengan que irse a otros sitios para ponerlas en marcha. Hay que explotar esa capacidad de nuestra gente y potenciarla. Y completarla atrayendo inversiones de fuera. Eso hará que el empleo no se desmorone.
P. La siniestralidad laboral ha tenido al sindicato movilizado casi de forma permanente.
R. Hemos sido capaces de situar esta lacra como prioridad y de que las administraciones y la sociedad lo perciban como lo que es: un problema de primer orden. Hay una tendencia a asumir la fatalidad como origen de muchos accidentes, pero ahora ya se entiende que lo fundamental es la prevención. Hace cuatro años, no había esa percepción y ahora ya sí. Pero eso aún no se ha reflejado en el número de accidentes. Tendrá efecto a medio plazo, pero queda camino por recorrer.
Hemos conseguido sentar a la Patronal regional, y en Albacete a la Feda, para discutir qué hacer. Hemos conseguido incluso cerrar Acuerdos, pero hay que hacerlos eficaces. Porque la realidad es que la Ley aún no ha entrado en las empresas, en muchas de ellas se limitan al cumplimiento aparente de los requisitos legales.
El conjunto de programas, de medidas que hemos ido impulsando, la presencia y la acción de los delegados de prevención, las visitas a empresas, los planes de seguridad y salud, la formación… todo el esfuerzo que estamos desplegando, hay que seguir haciéndolo.
P. ¿Cuál es la situación de la mujer en el mercado de trabajo de Albacete?
R. Las mujeres de CCOO han sido capaces de situar en el plano de importancia que debe tener la situación de las mujeres en el mercado de trabajo. Primero, convenciéndonos a nosotros para, después, que eso se traduzca en el mensaje de Comisiones Obreras a la sociedad.
Yo creo que se ha avanzado mucho -han mejorado las tasas de actividad y también las de empleo y se van modificando las conciencias-, pero es verdad que no con la intensidad que deberíamos haber avanzado: no es ni mínimamente
razonable que exista de manera cotidiana y reiterada la discriminación que se produce con la mujer en todos los ámbitos y en especial en el mundo del trabajo.
Y no estoy solamente hablando del acoso laboral, mobbing, la imposibilidad de acceder a puestos de responsabilidad… también de las dificultades gigantescas a las que se enfrenta la mujer para siquiera incorporarse al mercado de trabajo.
Se van modificando las cosas, sí, y creo que en buena medida por el papel de CCOO y de las mujeres de CCOO (algo hemos tenido que ver también en la promulgación de la Ley de Igualdad); pero el camino por recorrer es todavía muy largo, todavía vivimos en una sociedad machista.
P. ¿Y los jóvenes?
R. Con políticas como dificultar cada vez más la jubilación a las personas mayores, o los intentos de retrasar la edad de jubilación, difícilmente vamos a incorporar a los jóvenes al mercado de trabajo.
Creo que hay mucho que hacer para que nuestros jóvenes, la generación mejor preparada de toda la historia de España, se incorporen de forma efectiva al trabajo, y facilitándoles la formación específica para poder acceder a cualquier ámbito laboral. Somos capaces de generar licenciados brillantes, pero no somos capaces de ofrecer alternativas a quienes caen en el fracaso escolar o no quieren estudiar una carrera, creo que aquí el Gobierno tiene una asignatura pendiente con la Formación Profesional.
En el sindicato, vamos a tener dificultades para mantener una estructura brillante como la que hoy podemos tener si no somos capaces de atraer a muchos más jóvenes al mundo sindical. Porque tenemos muchos delegados que son jóvenes, que trabajan y trabajan muy bien por el sindicato, con el sindicato y dentro de las empresas, pero nos quedan cosas por hacer para incorporarlos también a los equipos de dirección. Tenemos que propiciar el cambio generacional.
P. ¿Cómo habéis vivido el cambio organizativo en el sindicato?
R. Nos ha tocado hacer realidad el 5º Congreso en un momento difícil. Hemos tenido un tránsito seguramente amargo; en Castilla-La Mancha y en Albacete las dificultades del último congreso han hecho más complicado asumir el nuevo sindicato. Pero me quedo con lo positivo: hemos sido capaces de demostrar que por encima de cualquier cosa están las CCOO.
Creo que hemos sido un ejemplo de ganas de superar los problemas, de intentar cohesionar estructuras, de dejar que cada uno pueda crecer en su espacio y hacer a las CCOO de Albacete mucho más fuertes. Porque lo que es verdad es que hemos multiplicado por dos el conjunto de recursos humanos y eso es una muestra muy clara de que hemos sido capaces de crecer.
Creo que diversificar el poder de decisión y la capacidad organizativa es positivo. Lo que hay que pensar es que ese crecimiento, esa capacidad y esa autonomía nunca se tienen que plantear como una independización o una independencia de actuaciones, sino que nos tiene que servir para estar más juntos y para hacer muchas más cosas. Este cambio organizativo no tiene que servir para hacer pequeños o grandes sindicatos dentro de CCOO, sino para hacer un gran sindicato que se llama como siempre se ha llamado: CCOO.
P. ¿Optarás a la reelección?
R. Después de hablarlo con el conjunto de responsables de la organización y contando con el apoyo mayoritario de la Ejecutiva Provincial, he decidido presentarme a la reelección, porque creo que un ciclo de cuatro años es excesivamente corto para culminar un conjunto de actuaciones y de proyectos. Por supuesto, para mí es saludable repetir si lo decide el Congreso, pero lo realmente importante es configurar un equipo que sea capaz de hacer las cosas tan bien como se han hecho hasta ahora y culminar ese ciclo de ocho años.
Abordar el proyecto de hacer una nueva sede es uno de nuestros grandes retos; por supuesto continuar creciendo en afiliación y en peso específico en el seno de las empresas, y que los resultados electorales sigan situando a las CCOO como la primera fuerza sindical porque eso nos va a permitir ser interlocutores en todos los ámbitos y en todos los espacios.
Si la gente apoya esa idea, apoya ese proyecto, tiene esa confianza en mí, intentaré que los próximos cuatro años sean de crecimiento, de lucha -porque necesariamente tendremos que pelear: por desgracia esta crisis que iniciamos ahora nos va a tener muy ocupados- y de esfuerzo por intentar mejorar los derechos de los trabajadores/as.
Afiliación y representatividad
P. ¿Cómo valoras la evolución de la afiliación en este mandato?
R. El balance es positivo, sobre todo porque ha habido un buen trabajo del conjunto de las organizaciones y porque el equipo de extensión ha tenido como objetivo reforzar esta tarea desde los centros de trabajo.
Siempre hay un pero: hemos tenido que afiliar muchísimo para compensar las bajas. La rotación de la afiliación es todavía demasiado voluminosa; hay que analizar los porqués.
En el caso de nuestra provincia, CCOO está en un porcentaje de afiliación sobre población activa muy elevado, marca un techo de difícil superación.
P. ¿Y los resultados de las elecciones sindicales?
R. Las elecciones sindicales en Albacete siempre son el gran reto: mantenernos en el 60% es cada vez más difícil, especialmente por la tendencia profesional-corporativista, que no sólo afecta al sector público sino también a las grandes empresas, que vienen ya con un bagaje consolidado de este tipo de sindicalismo dañino.
Por eso, conseguir renovar ese 60% era el objetivo, y creo que lo hemos cubierto.
No ha sido fácil. Es un porcentaje tan holgado que puede transmitir la falsa idea de que no tenemos oposición; pero los resultados electorales donde se fundamentan es en el trabajo continuado, de cuatro años, en las empresas; la presencia constante de CCOO en los centros de trabajo, en el día a día. Los trabajadores/as confían en quienes ven trabajando a su lado cotidianamente.
Lucha sindical
P. Además de la conflictividad ligada a la negociación colectiva, ha habido otros motivos para la movilización: el cierre de empresas, su deslocalización y la pérdida de puestos de trabajo.
R. Sin querer quitar importancia a los demás, voy a ejemplificarlos todos en tres.
El primero, Calzados Mezlan, de Almansa. Una empresa importante, prestigiosa, exportadora, con una notable cuota de mercado en USA. Fue uno de los ejemplos dolorosos del ocaso de las industrias manufactureras. Su caso nos daba idea de la necesidad de reorientar nuestro tejido productivo.
Fue un conflicto agrio. Dejaba en la calle a mucha gente con mucha antigüedad y experiencia. Pese al buen trabajo de Fiteqa, en la calle y en los despachos, pese a los acuerdos sobre prejubilaciones… nos dejó un recuerdo muy amargo.
El siguiente ha sido Primayor. Nos ha faltado un pelo para evitar el cierre y desgraciadamente más de 200 personas ejemplares en su lucha han quedado en la calle. Pero a pesar de ese final, para mí marca un antes y un después en la lucha de clases en Albacete. La actitud de su Comité de empresa y del conjunto de la plantilla, la lucha que han mantenido, ha sido un ejemplo para CCOO, para mí y para Albacete.
Han sido capaces de estar en la calle durante meses, de llevarnos de la mano de la Corte a la posada, de la Presidencia de la Junta y el Ayuntamiento a reuniones con los administradores concursales y con todos los empresarios que apuntaron siquiera una intención o un interés.
Se han conseguido 43 prejubilaciones y la lucha no ha terminado: tenemos que conseguir un puesto de trabajo para todos.
Y el final: la Clínica de El Rosario, otro pequeño emblema de Albacete. El Sanatorio de El Rosario lleva aquí más de dos siglos. Desde hace mucho, en manos privadas: Asisa.
Pues Asisa decide presentar con nocturnidad y alevosía un Expediente de Regulación de Empleo para el 80% de su plantilla. Lo enmascara anunciando un policlínico, pero en realidad no va a ser más que un pequeño ambulatorio.âCon la inversión que dice que va a hacer -1,5 millones de euros- hubiera podido evitar que les cerraran los quirófanos por falta de salubridad. Dejaron que se los cerraran con toda la intención.
No podemos permitir que esta clínica cierre, Lo vamos a pelear hasta el final. Lo que pretende Asisa es irracional e injustificable: echar a 66 trabajadores por una estrategia empresarial que sólo busca rentabilidad y sólo se basa en eliminar empleo.

