Tres circunstancias muy distintas, la solvencia y capacidad de Rubén Pinar, que una vez más, volvió a reivindicar un mejor sitio en el escalafón, con dos faenas de mucha cabeza y mando, logrando cortar tres orejas, la torería y el fallo a espadas de que le obligó a abandonar la plaza a pie, y la mala suerte continua de Tendero, que con un mal lote, resultó cogido, saliendo de la plaza en ambulancia, con destino a la clínica.

La corrida de La Quinta, no fue la que todos esperábamos, tras la buena temporada que lleva, saliendo toros faltos de casta, embistiendo siempre con la cara por arriba e incluso sacando complicaciones, como fueron los casos del quinto y sexto. El resto, si bien fueron nobles, tampoco derrocharon clase suficiente para poder haber visto buen toreo, ya que los toreros tuvieron que sobreponerse, y en los casos de Palacios y Pinar, sobrepasar con sus faenas, la escasa calidad de las embestidas. Es cierto que algunos se desplazaron, pero siempre lo hicieron con la cara por arriba, lo que quitó conjunción a las faenas.

Abrió plaza el toro , el primero de la Feria del Centenario de la Plaza de Toros de Albacete, herrado con el número 28 y de 522 kilos, posiblemente el de mayor franqueza de la corrida, al que Andrés Palacios recibió con verónicas muy templadas y con gusto. Brindó el albacetense al cielo, en memoria del maestro Dámaso, como igualmente hicieron los otros dos diestros y desde ahí apenas fueron cuatro series, dos por cada pitón, para conjuntar un trasteo lleno de gusto y hondura, cortando una oreja tras una estocada y descabello. Con el cuarto, al que le faltó clase y embistió rebrincado, le planteó una faena a base de dárselos uno por uno, dando el pecho y con excelente corte, perdiendo una oreja segura al fallar con la espada, recogiendo una ovación.

Pinar, tuvo ante sí un toro sin entrega, desclasado, al que entendió bien, llevándolo templado y logrando conectar con el público, sobre todo al final de la faena, con dos circulares encadenados y ayudados por bajo muy toreros, una oreja cortó tras una estocada caída. El quinto, tuvo buen comienzo, pero pronto se orientó, aunque el de en ningún momento se amilanó, plantándole batalla con esas buenas armas que tiene, temple y valor. Una estocada, de excelente ejecución y efecto fulminante, le dio la posibilidad de cortar las dos orejas lo que le permitió, junto con la que obtuvo de su primero, abrir la Puerta Grande en la primera de abono de la Feria del Centenario de la Plaza de Toros de Albacete.

A Tendero, como casi siempre en esta plaza, le tocó bailar con la más fea, con un primer toro desclasado con el que le resultó imposible acoplarse y un sexto toro que en un principio se arrancó de largo, fue orientándose rápidamente hasta coger al torero de forma muy aparatosa, infringiéndole dos cornadas de pronóstico grave, aunque permaneció en la plaza hasta acabar con la vida de “Collejero”, que así se llamó el de la Quinta, siendo intervenido en la enfermería de la plaza por el equipo médico, capitaneado por el doctor González Masegosa.

PARTE MÉDICO DE MIGUEL TENDERO - COGIDA MUY APARATOSA - PRONÓSTICO GRAVE

El parte habla de “dos heridas por asta de toro, una en la cara anterior interna del tercio medio proximal del muslo izquierdo, con orificio de entrada de tres centímetros y tres trayectorias, una medial y proximal de 15 centímetros con rotura muscular vasto interno, otra proximal y externa de 15 centímetros, que diseca recto anterior y produce rotura de fibras del vasto externo y otra a distal de 25 centímetros que rompe la parte inferior del vasto interno, y otra cornada de unos 10 centímetros en sentido transversal en la región supra-púbica y que afecta tejido celular subcutáneo. Pronóstico Grave”.

Como dato cariñoso hay que destacar que durante el paseíllo, la banda de música interpretó el pasodoble “El Gran , en lugar del tradicional, “Pan y Toros”, guardándose un minuto de silencio y aplausos, antes de deshacerse el paseíllo. Todo un detalle.

Fuente: Pedro Belmonte - Cronista taurino