Etapa 1: Toledo – Mora

Esta etapa discurre por las localidades de Cobisa, Burguillos de Toledo, Nambroca, Almonacid de Toledo, Mascaraque y Mora. Nos adentramos en la llanura manchega, atravesando campos de cereal, olivares y viñedos y disfrutando de bellas panorámicas desde alturas como la que ofrece el castillo de Almonacid. El camino transcurre en llano y no presenta dificultad para cicloturistas, salvo la subida desde Toledo por la carretera del Valle y la pequeña subida al castillo de Almonacid.

Después de visitar el casco histórico de Toledo, del que ya informamos ampliamente en nuestro número 57 de la revista LA CERCA, partimos desde el puente de Alcántara e iniciamos el ascenso por la carretera del Valle, desde la que se pueden observar unas magníficas vistas de la capital de los visigodos, la ciudad musulmana e imperial, culta y abierta, donde durante siglos convivieron musulmanes, judíos y cristianos. A la izquierda de esta carretera se encuentran los famosos cigarrales de Toledo, espacios residenciales de gran valor ecológico y cultural que adquirieron gran importancia en el siglo XVI, cuando los nobles, clérigos y la elite local pusieron de moda la contemplación tranquila de la ciudad desde la otra orilla del Tajo. Tirso de Molina retrata estos cigarrales en su obra “Cigarrales de Toledo”.

Cobisa

A los 11 kilómetros de nuestro recorrido llegamos al núcleo urbano de Cobisa, población de 2.875 habitantes situada en los Montes de Toledo. En este lugar tenían sus viñas y majuelos los vecinos de Toledo. La necesidad de estar cerca de los cultivos hizo que se construyera un caserío llamado “Cobisa de Abajo”, que con el tiempo se abandonó por insalubridad pasando los vecinos a “Cobisa de Arriba”. La alquería de Cobisa se cita en el siglo XII, pues allí tenía la catedral unos majuelos. Más tarde aparece en documentos mozárabes a partir del año 1175. En la plaza se encuentra la iglesia de San Felipe y Santiago Apóstol de la que destaca su campanario mudéjar.

El municipio celebra sus fiestas patronales en honor de la Virgen de las Angustias a finales de julio. A últimos de agosto celebra unas fiestas en honor de las mujeres de la población.

Cobisa tiene una importante producción agraria de cereales (cebada) y de olivar. Destaca por su calidad el queso de denominación de origen “Manchego”. Otra fuente de recursos es la fabricación de muebles y electrodomésticos.

Burguillos de Toledo

Siguiendo nuestra ruta, unos 5 kilómetros más adelante, llegamos a Burguillos de Toledo. Cuyo origen, al igual que Cobisa, está en las viñas que poseían algunos vecinos de Toledo, de ahí que se diga que Burguillos fue siempre bodega de Toledo. Fue lugar realengo del Corregimiento de Toledo en el siglo XVI. En este siglo se describe una ermita llamada Nuestra Señora de Burguillos, de venerable antigüedad y mucha devoción, que se construyó poco después de la conquista de Toledo.

Al igual que su vecina Cobisa, sus principales cultivos son la cebada y el olivar. Cuenta también con una importante cabaña de ganado porcino y ovino. Entre su industria destaca la fabricación de armas y municiones y la de muebles, así mismo, una importante industria alimentaria.

Patrimonio

Ermita de San Blas. Edificio de planta de cruz latina con una nave mayor de cuatro tramos y ábsides planos, con dos cuerpos de sacristía en el testero y transparentes. Pertenece al siglo XVII, de estilo Barroco.

Rollo. Columna clásica, con capitel corintio, sobre el cual aparece una lámpara de forja con cuatro luminarias y una cruz, también de forja. Está situado en la plaza de la población en la que también se encuentra la iglesia parroquial de Santa María Magdalena.

Nambroca

Partimos de Burguillos y seguimos el ramal a Nambroca. Del origen de su población, que actualmente tiene 2.865 habitantes, existen dos versiones: una, que fue creada por los moros y otra, que eran dos barrios de Toledo. Hace mención de ella Cervantes en “El ”, cuando Don Quijote marcha a velar las armas a Sierra Morena y le conduce por el camino de las Nambrocas, que sin duda alguna era el llamado camino Real de Sevilla, mandado hacer por los Reyes Católicos, que aún existe. Todavía se conservan casas de labor pertenecientes a nobles de Toledo, entre ellos el célebre Gómez Manrique. El aceite y los quesos son las producciones destacadas por su calidad. El ganado porcino y ovino, así como los pastos y la explotación forestal son muy importantes en la localidad. Cuenta con industria alimentaria y de la confección, con manufacturas de plásticos y caucho, y con equipamientos turísticos De su patrimonio destacan la Ermita del Cristo de las Aguas, situada en el casco urbano, de planta de cruz latina y de una sola nave, dividida en cuatro tramos por arcos fajones (siglo XVII); y la iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Purificación. Muy cerca del Ayuntamiento encontramos un moderno monumento dedicado a la Constitución.

Almonacid de Toledo

Seguimos hacia Almonacid por un camino llano y sin dificultades, en paralelo a la sierra de Nambroca. En el kilómetro 23,5, a la sombra de un olmo y junto a un pequeño pozo, hay un descansadero. Antes de llegar pasamos por la Ermita de la Virgen de la Oliva y por las ruinas del castillo de Almonacid.

Alfonso VI donó este lugar a la iglesia de Toledo. En 1132 Alfonso VII cede esta villa al Conde don Pons de Cabrera. En el 1176 se lo da el rey a la Orden de Calatrava. Casi hasta finales del siglo XVIII se mantuvo el castillo en poder de los arzobispos de Toledo. Es famosa, en la Guerra de la Independencia, la batalla de Almonacid, en la que el Mariscal Sebastián, reforzado con la llegada del rey José, obligó a retirarse hacia el Guadiana al ejército español. En la batalla murieron 4.000 españoles y 2.000 franceses. La Junta Central concedió en 1816 una medalla a cuantos tomaron parte en este combate.

La mayoría de sus habitantes se dedica al cultivo de vid y olivo, de los que han creado una importante cooperativa.

Patrimonio

Ermita de la Virgen de Oliva. Edificio de planta de cruz latina de tres naves separadas por cinco arcos de medio punto sobre pilares. En las naves laterales, cada tramo está cubierto por bóveda de arista.

Castillo de Almonacid. Edificio de origen musulmán donado por Alfonso VI a la catedral toledana. Desde él se pueden contemplar los bellos paisajes de la comarca.

Iglesia parroquial de San Antonio Abad. De estilo mudéjar.

Mascaraque

Salimos de Almonacid a Mascaraque bordeando el cerro del castillo por detrás. Sus orígenes se remontan a la época musulmana, documentándose en el año 1150 en una donación de Alfonso VII, como una aldea en la comarca de la Sisla, con el nombre de “Villa Antigua de Maskarake”. Mascaraque se cita ya en el 1212 en un contrato de compraventa. Ya en el siglo XIV el castillo se levanta en el mismo caserío. Desde su reconquista fue aldea de Toledo, aunque su castillo parece propiedad de los Padilla toledanos, Pedro López Padilla y su hijo. En el 1630 se hacen villa eximiéndose de Toledo. A finales del XVIII ya la casa fuerte de los Padilla había pasado a los duques de Abrantes y condes de Mejorada.

Las Fiestas Patronales tienen lugar el 8 de septiembre en honor de Ntra. Sra. de Gracia. También se celebra la festividad de San Isidro, el 15 de mayo.

El municipio forma parte de la zona de producción de tres productos que sobresalen por su calidad: el queso, el vino y el aceite de oliva Virgen Extra.

Patrimonio

Castillo de Don Juan de Padilla. Su origen es anterior al siglo XIV, aunque es difícil observar en el actual edificio los elementos originales: la torre cuadrada o del homenaje y parte del muro norte, así como las torres cilíndricas que rematan las esquinas. El castillo, de propiedad privada, está restaurado.

Adosada al castillo está la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, edificio del siglo XVIII de una sola nave apilastrada de tres tramos, con arcos fajones y bóveda de cañón rebajados. La torre es de fábrica posterior, siendo su estructura de dos cuerpos con planta octogonal y fábrica de ladrillo.

Ermita de los Cristos. De planta rectangular con entrada a los pies, bajo arco de medio punto y precedida por un pórtico que se sujeta en columnas dóricas encaladas y cubierto por tejado a tres aguas.

Ermita de Nuestra Señora de Gracia. Rectangular de una nave y cubierta por falso techo plano. Su entrada norte tiene arco de medio punto de ladrillo y su entrada sur es de hueco dintelado.

Mora

A la salida de Mascaraque el camino discurre entre campos de cereal. Muy cerca de Mora un puente cruza la vía férrea del AVE. Antes de llegar a la localidad se distinguen las ruinas del castillo de Peñas Negras.

No se conoce con exactitud la fecha de la fundación de esta villa, llamada en la antigüedad Maura, aunque se sabe con certeza que fue reconquistada como consecuencia de la toma de Toledo por Alfonso VI.

Durante la Guerra de las Comunidades, Mora, que pertenecía al partido comunero, fue incendiada y saqueada por las tropas realistas en abril de 1521. En 1610 fue constituida Mora en cabeza de condado por concesión del rey Felipe III a don Francisco de Rojas y Guevara.

En la actualidad Mora tiene una población de casi 10.000 habitantes. De especial importancia en esta población es el cultivo del olivo, que ocupa gran parte de su término y lo convierten en “un mar de olivos”. Este cultivo ha dado lugar a las afamadas Fiestas del Olivo que se celebran al terminar la recolección de la aceituna, el último domingo de abril, declaradas de Interés Turístico Nacional desde 1967, y que este año conmemoran su 50 aniversario.

Patrimonio

Castillo de Peñas Negras. Edificación comenzada en el siglo XI, bajo el dominio árabe, y completada en el siglo XII, durante el reinado de Alfonso VII. Fortaleza en forma de buque, asentado en la Sierra del Castillo, con disposición Norte-Sur, dividida en dos partes separadas por el foso. El patio de armas y la torre del homenaje, de sección cuadrangular, dividida en dos plantas y antiguamente rematada por matacanes.

Todo este sector está salpicado por otras torres.

Ayuntamiento. Levantado en 1927 en estilo neomudéjar, con ventanas y puertas de herradura lobuladas y arcos de herradura apuntados, enmarcados en alfiz. Decoración de ladrillo y azulejos con motivos geométricos y vegetales. Su elemento principal es la torre rematada en cúpula bulbosa forrada de azulejería. Fue construido por el arquitecto don Ezequiel Martín. Recientemente restaurado alberga una importante colección de pintura moderna.

Iglesia parroquial. Dedicada a Ntra. Sra. de Altagracia. Templo de una sola nave (planta de salón), de estilo gótico-tardío. El edificio se divide en cuatro tramos de bóveda con capillas adosadas al muro y alto coro.

Las nervaduras de las bóvedas van rematadas con temas alusivos a la Orden de Santiago (cruces y conchas), planta y trazas atribuidas a Alonso de Covarrubias, siglo XVI, tras el incendio y destrucción del anterior templo, ocurrido durante la Guerra de las Comunidades. Del exterior destaca la portada de arco rebajado y la alta torre, rematada con chapitel de pizarra.

Convento de San Eugenio. Construido en el siglo XVI y habitado por los frailes franciscanos hasta el siglo XIX. El conjunto se divide en tres partes: El templo principal, de una sola nave, con planta de cruz latina, capillas adosadas a los muros y bóveda de medio punto decorada con lunetos y arcos termales; a ambos lados del templo, una pequeña capilla con planta de cruz latina y cúpula falsa sobre pechinas; y el antiguo claustro del convento, realizado a base de arquerías de medio punto en piedra. En la actualidad es el patio central de la Casa de la Cultura, que se construyó en 1985 y amplió en 1998.

Se encuentran en la villa ejemplos de arquitectura historicista del siglo XX y neomudéjar muy representativos. Entre estos, destacan el Teatro Municipal, de dos plantas subdivididas verticalmente en tres cuerpos; las escuelas; el matadero, de estilo neomúdejar; el Colegio Teresiano María Inmaculada, de ladrillo y aparejo toledano; y el Casino, edificio de planta rectangular que se articula alrededor de un salón con lucernario.

También encontramos una serie de casas tipo en esquina (en las calles de Orgaz, Primo de Rivera y Jardines) que presentan fachadas de composición simétrica con ventanales en la planta baja y balcones o mirador corrido en la superior.

Etapa 2:

Mora – Villacañas

En esta etapa visitaremos los municipios de Turleque, Tembleque, El Romeral y Villacañas. La ermita de Nuestra Señora de la Antigua y el Castillo de Peñas Negras, ambos en las afueras de Mora, son interesantes hitos de esta larga etapa, 68 kilómetros. El camino pasa por otros hermosos lugares como la sierra del Buey y el embalse de Finisterre. Tembleque, con su espectacular plaza mayor y los silos de Villacañas son visitas indispensables en el recorrido. El camino en su mayor parte es llano; la subida al castillo de Peñas Negras es empinada y el paso por la sierra del Buey se realiza por una pequeña senda irregular, a través del monte y de campos de olivos. Esta epata no es indicada para cicloturistas.

Se sale de Mora para visitar la pintoresca ermita de Nuestra Señora de la Antigua situada en el Cerro de la Antigua, punto de inicio de los Montes de Toledo, a unos tres kilómetros del casco urbano. Esta ermita acoge una cofradía del siglo XVI, y recibe cada primer domingo de septiembre una romería famosa por el interés de los actos que se celebran. Desde allí se observan unas espectaculares vistas.

Regresamos de nuevo a Mora y seguimos el camino hacia el castillo de Peñas Negras. Tras visitar sus ruinas y admirar las magníficas vistas, continuamos hacia Turleque por un camino lleno de agradables sorpresas. Se comienza por una pequeña senda que cruza la sierra del Buey. Tras atravesar una zona de monte donde anidan aves rapaces, se llega al pueblo abandonado de Casas de la Solana. Se pasa junto a unas pequeñas lagunas para desembocar en el embalse de Finisterre, hermosa zona de recreo con zonas de baño y pesca, y un restaurante.

Tras esta parada se continúa camino cruzando un pequeño puente y se visita la ermita del Cristo del Valle, de estilo barroco y rodeada de jardines con árboles. Tras cruzar la sierra de Enmedio se llega a Turleque.

Turleque

Turleque, con 980 habitantes, ha seguido los avatares del pasado de Consuegra, cabeza de la comarca en donde se ubica. Así pues, sobre un antiguo estrato de población mozárabe don fray Guillén de Mondragón, caballero sanjuanista y comendador de Consuegra, otorga al Concejo de Turleque carta-puebla en 1248, en donde se establecen los tributos que han de satisfacer sus moradores, dándole para regirse el fuero de Consuegra. Posteriormente, en 1751, se exime de Consuegra haciéndose Villa.

Al igual que en toda la zona, la economía local se basa en la agricultura, y más específicamente en el policultivo mediterráneo. Nos encontraremos pues con amplias superficies dedicadas al cultivo de cereal, de vid y olivo, otro cultivo de la zona es el afamado azafrán de La Mancha. El término de Turleque es muy rico en fauna, sobre todo en la zona del río Algodor, donde podemos encontrar especies de aves como águilas, halcones, sorjomujos, cormoranes, y un largo etcétera, sin olvidar a la perdiz que proporciona una gran actividad cinegética; los mamíferos también están representados en gran número y podemos encontrar desde la liebre, que compite en la actividad cinegética con la perdiz, hasta el gato montes, jabalí y gran cantidad de roedores y mustélidos. Entre su artesanía se encuentra el “encaje de bolillos”, que algunas mujeres de la localidad todavía practican.

Patrimonio

Casa de la Tercia. Su misión fue servir de morada a los administradores del prior y recaudar los impuestos, tanto en metálico como en especie. Carecemos de documentación sobre su origen y construcción, pero se supone que es de 1248, fecha en que se concede al concejo de Turleque la carta de población por la Orden de San Juan. Actualmente es un consultorio médico.

Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción. Construcción del sigo XVIII declarada Bien de Interés Cultural. Se atribuyeron los planos de la parroquia a los arquitectos don Juan de Villanueva y don Julián del Álamo. Fue financiada por el infante de España don Gabriel Antonio, gran prior de la orden de San Juan de Malta, cooperando también toda la población de Turleque.

Rollo. Se supone que se levantó en 1751, fecha en la que el rey Fernando VI firmó la concesión de título de Villa a Turleque.

Tembleque

Continuamos nuestra etapa entre viñedos y campos de cereal, estas tierras son muy ricas en especies de caza menor, perdices, conejos, codornices… En el kilómetro 45 llegamos a Tembleque.

La villa o sus alrededores fue primero asentamiento de los carpetanos y después romanizada, aunque no se conservan restos. La penetración visigoda acaece hacia el siglo V y en el siglo VIII observamos la presencia musulmana. Tembleque fue conquistada por tropas cristianas, tras la toma de Toledo, en 1085 y puesta bajo dominio de Consuegra. Alfonso VIII dona Consuegra y todo su territorio a la Orden de San Juan de Jerusalén, con el encargo de defenderla y repoblarla, hacia 1183. Expulsados los musulmanes, en 1212, tras la batalla de las Navas de Tolosa, el gran prior de la Orden de San Juan otorga carta de población a Tembleque en 1241. En 1509, la Reina Juana le otorga la condición de Villa, eximiéndose así de Consuegra. Tembleque, como otros lugares de la Nueva Castilla, tuvo una Edad Media floreciente y un principio de decadencia bajo el reinado de los Austrias, que se acrecienta en los siglos XVIII y XIX. En la actualidad tiene una población de 2.189 habitantes, dedicados principalmente a la agricultura y a la industria alimentaria. Su artesanía es la típica toledana, muebles, forja, vidriería y textiles.

Patrimonio

Parece que el pueblo creció alrededor de la plaza de la Orden, que se articula con la plaza Mayor por medio de un pasadizo, encontrándose en torno a ellas los edificios más significativos y las casas señoriales.

Plaza Mayor. Declarada de interés Histórico Artístico en 1973. Es de planta cuadrada con pórtico a lo largo de las fachadas norte, sur y este en planta baja, consistente en columnas sencillas de granito, y por encima dos plantas de corredores, siguiendo la primitiva idea del siglo XVII, esto es, ser utilizada urbanísticamente y como plaza de toros. Los pies derechos, zapatas y dinteles de los huecos son todos de madera, resaltando los canecillos del forjado exterior.

Ayuntamiento. Se encuentra al sur de la plaza porticada y fue construido en 1654.

Iglesia parroquial. Está dedicada a la Asunción, es un templo de planta de cruz latina con cabecero poligonal de cinco parámetros. Fue construida en el sigo XVI con características de transición entre el gótico y el renacimiento, aunque durante el siglo XVIII se ampliaron dos capillas situadas en el primer tramo de la nave.

Son muchos los ejemplos que se pueden encontrar en Tembleque de casas señoriales pero el más representativo es la Casa de los Torres, monumento desde 1979, construida en el siglo XVIII en estilo barroco. Es una estructura alrededor de un patio cuadrado con doble galería de columnas toscanas de piedra que unen tres arcos rebajados por cada lado. En la fachada principal hay una interesante portada barroca.

Se encuentran en el pueblo varias ermitas construidas hacia el siglo XVII con características barrocas, como la de Loreto, San Antón y la de La Purísima, pero sin duda la más interesante es la ermita del Cristo de la Palma, situada junto a la presa de Finisterre y construida en el siglo XVII. Destaca esta ermita por una interesante decoración barroca en las bóvedas, pilastras, cornisas, etc., consistente en motivos florales de escayola, todo encalado, con algún resto de policromía.

De la arquitectura regionalista hay un claro exponente en el Grupo Escolar Antonia González, construido a finales del siglo XIX.

El Romeral

A sólo 10 kilómetros de Tembleque llegamos a El Romeral. El nombre de este pueblo viene del hecho que antiguamente había alrededor de él muchos romeros que servían de leña. En el término de El Romeral se encontraron huellas del hombre paleolítico, que construyó aquí cuevas y chozas. También se hallaron vestigios de la época romana. Pero es en el año 1228 cuando El Romeral viene por primera vez citada como aldea del antiguo término de Consuegra. Este pueblo comienza su historia medieval disputándose su propiedad entre la iglesia de Toledo y la Orden de San Juan, quedando, al fin, en tierra del arzobispo. Perteneció así al priorato de San Juan, con capital en Consuegra. En 1477, junto con otros pueblos del reino de Toledo, El Romeral contribuye al sostenimiento de la Santa Hermandad Vieja. Ya durante el reinando de Felipe II, en 1557, el pueblo consigue el privilegio de villazgo.

Patrimonio

Los edificios de relevancia que se encuentran en la villa son de carácter religioso, así la iglesia parroquial, muy reconstruida, conserva una parte primitiva constituida por el presbiterio, cubierto con una bóveda gótica de nervadura; la ermita de San Sebastián tiene una sola nave, de proporciones muy alargadas, de tipo mudéjar, con la capilla mayor situada en el cabecero separada del resto de la nave por un arco triunfal de medio punto; la ermita de la Virgen del Rosario, construida en el siglo XVI, tiene una interesante artesa atirantada en las esquinas con labras en las zapatas…

El perfil del pueblo se ve resaltado por la existencia, en las afueras, de un conjunto de cuatro molinos de viento. El molino “El pechuga”, que aunque sufrió una remodelación severa, aún conserva su maquinaria intacta y además fue el último molino de viento en dejar de moler los granos de trigo, con los que posteriormente los vecinos del pueblo hacían su pan. Los molinos “El Critica” y “Los Gorrino”, están configurados como lugar de exposición y son utilizados para este fin en determinadas ocasiones del año. La gran importancia que el esparto ha tenido para la población ha quedado recogida en el museo del esparto, así como en una escultura dedicada a la mujer pleitera. Todavía se pueden admirar los bellos trabajos de esparto que cuelgan en muchas de las ventanas de las viviendas de la localidad.

Villacañas

Tras salir de El Romeral y pasar por la ermita de San Gregorio, se divisan las hélices del parque eólico sobre las sierras que rodean Villacañas. Después de un trecho ancho y sin dificultades, se llega a Villacañas. Situada en un terreno llano con algunas sierras circundantes de escasa elevación y con una población de 10.200 habitantes, se comunica por una carretera comarcal que parte desde Tembleque y por carreteras locales con los vecinos de Madridejos, Lillo y Villafranca de los Caballeros. Debe su origen a los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, que la poblaron en el siglo XIII. El año 1557 recibe el título de Villa. En el término se encuentran restos de asentamientos romanos e incluso anteriores, como ocurre en el cerro Tirez.

En su espacio abundan lagunas que son zona de invernada, paso o reproducción para muchas especies amenazadas de extinción, como el pato malvasía, el cernícalo primilla, el tarro blanco, la pagaza piconegra, la grulla, el flamenco o la canastera. La vegetación de los terrenos salinos que rodean las lagunas, cuenta con plantas únicas como las acelguillas. Villacañas celebra con especial devoción las fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Viga, que desde hace más de 300 años es venerado el día 1 de mayo por todo el pueblo, y homenajeado por los preciosos bailes que realizan los danzantes del Cristo que, ataviados con su especial indumentaria, ejecutan 17 piezas de baile a la vez que proclaman sus dichos y chascarrillos; esta colorista fiesta ha sido declarada de Interés Turístico Regional.

Patrimonio

De singular importancia en la población son los silos, viviendas subterráneas, excavadas en la tierra, que se extienden por toda la ladera, “barrio occidental” y “barrio nuevo”. Se abren estas viviendas por una rampa por la que se accede a un zaguán o “portalejo” que sirve de distribuidor para las restantes habitaciones: cocina-comedor, dormitorios, recinto de leñera-despensa y, comúnmente, otro recinto destinado a cuadra. El techo de algunas habitaciones, siempre en la cuadra, se perfora con unos pozos de luz, o lumbreras, que proporcionan iluminación y ventilación. En el Museo del Silo se puede vivir la sensación única de vivir arropados bajo la tierra, En este museo podremos admirar las únicas casas subterráneas, excavadas bajo el suelo llano, que se pueden visitar en Europa.

Interesante es su iglesia parroquial de la Asunción, obra del siglo XVI gótica-tardía, en la que destaca la gran variedad de bóvedas de nervadura.

El Ayuntamiento es una edificación del siglo XVII, restaurada en el siglo XX; de planta en “L” y pórticos en la planta baja, en la que destaca la portada barroca adintelada.

Hay en la villa multitud de ermitas, de las que son reseñables la de Santa Ana, del siglo XVI; la de San Sebastián, del mismo siglo y con un artesonado de parhilera mudéjar, la del Cristo del Coloquio de estilo neoclásico; la de San Roque y la de La Concepción. Por último hay que hacer una visita a la Casa de la Tía Sandalia, santera del pueblo que se dedicó a decorar su vivienda con pinturas e imágenes, realizadas por ella misma, de carácter religioso, que le dan un gran valor desde el punto de vista etnológico.