”Paciente de 23 años que el día 12/12/2013, es trasladado desde Yecla, después de sufrir un TCE grave al ser volteado por un toro. Ingresa en la para observación, durante su estancia se objetiva un empeoramiento del nivel de conciencia, y en el TAC de control se pone de manifiesto un hematoma intraparenquimatoso, que requiere tratamiento quirúrgico y de evacuación mediante craneotomía. Después de la intervención permanece en reanimación, a cargo del servicio de y reanimación con una evolución satisfactoria, mostrándose en el TAC de control la evacuación del hematoma. No presenta focalidad neurológica en las exploraciones, pasa a planta de neurocirugía el día 16, donde sigue control y tratamiento por parte de dicho servicio. Actualmente está asintomático.”

Éste es el último parte, tranquilizador, al que daba lectura el nuevo Director Médico del Complejo Hospitalario Universitario de sobre el estado de Rubén Pinar. Ha sido el propio quien ha querido reconocer (y agradecer) la absoluta implicación de los integrantes, tanto del como del de Neurocirugía del CHUA que, desde el primer momento, se han volcado con el joven torero.

El neurocirujano ha explicado que “todavía hay que darle tiempo”, por ejemplo, para que el cerebro del tobarreño “vaya reduciendo su inflamación” pero todo apunta a que la estancia de Pinar en el Hospital “no será demasiado larga”.

Sandoval ha explicado que el paciente “se encuentra consciente, orientado y no tiene déficit neurológico de ningún tipo”. Pinar pasó a planta ayer, día 16, después de haber ingresado en la Unidad de Reanimación el pasado 12 de diciembre y de haber sido sometido a una operación de cerca de cuatro horas de duración en la que “se le pudo evacuar completamente el hematoma que hizo precisa la neurocirugía”. Ahora, por fortuna, el temor a posibles secuelas se aleja y, tal como detallaba el propio Sandoval, “en principio no debe haber ningún problema para que el paciente regrese poco a poco a su actividad habitual”.

”Fueron momentos muy complicados”

El ganadero Jorge Ibáñez, presente en el instante del accidente recordaba, aún con el susto en el cuerpo, cómo fueron esos primeros momentos (“muy complicados”, ha asegurado) que hicieron temer lo peor. Rubén Pinar toreaba a puerta cerrada en la ganadería de Nazario Ibáñez, en la localidad murciana de Yecla, cuando el astado le propinó un golpe en la cabeza con el pitón, que le produjo una fuerte hemorragia y pérdida de consciencia.

Tras unos primeros minutos de atención en el mismo lugar del accidente, el diestro recuperó la consciencia si bien, como apuntaba Ibáñez, “estaba desorientado y no recordaba lo que le había sucedido”. Rápidamente, y en el coche del propio ganadero, fue trasladado al hospital de Yecla, donde se le atendió inmediatamente realizándole un TAC en el que se observó la presencia de un coágulo de sangre que obligó a los facultativos a trasladarlo al , donde finalmente fue intervenido.

”Muy agradecido”

Las buenas noticias, por tanto, comienzan a tomar fuerza y nos llevan a dar gracias, como el propio Pinar, genio y figura, se ha encargado de hacer a través de Jorge Ibáñez, quien ha manifestado, instantes después de verlo, que “me ha pedido que traslade las gracias de su parte a los medios de comunicación, a los compañeros, a toda la gente que se ha preocupado por él, y al gran equipo de profesionales médicos que le han salvado la vida”.