La imagen de en la puerta del Sepulcro es la protagonista en el cartel anunciador de la Semana Santa de de Montearagón, declarada de Interés Turístico Regional y cuya programación era presentada en la mañana de este martes en la Diputación de Albacete, con la presencia del diputado provincial ; el alcalde de Chinchilla, , el concejal de Cultura del municipio, ; y el presidente de la Junta de Cofradías, .

Se trata de una Semana Santa de las que más antigüedad tiene, con actos a lo largo de un mes, y que según resaltó el diputado cuanta con la alta participación de todo un pueblo “en el que la implicación especialmente de sus vecinos y vecinas hacen que sea uno de los eventos turísticos de los que nos sentimos más orgullosos en esta provincia”. “Para esta provincia la llegada de la Semana Santa nos supone una enorme oportunidad para atraer al mayor número de visitantes posible a todos los rincones de Albacete porque es un gran momento para explorar nuestra provincia y conocer algunas de sus tradiciones más arraigadas” expuso Juan Gil, en la línea del alcalde, que enfatizó “las peculiaridades” de una Semana Santa “que es la fiesta más especial del año para los chinchillanos”, con una gran participación “de todas las edades”.

José Ignacio Díaz declaró al respecto que “todos los chinchillanos sentimos esta Semana Santa como una parte nuestra”, y reseñó que “está a la altura de cualquiera de las del país, con un pueblo que marcha unido y que en estos días está en efervescencia” por los múltiples actos programados.

Fue el presidente de la Junta de Confradías el que afirmó precisamente que la programación llega este año “llena de novedades”, con la edición de una revista de 48 páginas con información de todos los actos y agenda de las cofradías, con la potenciación de las conferencias-coloquio y con concierto de órgano de la Escuela con la participación de alumnos del de Música.

Se trata, por tanto, de una Semana Santa con tres características fundamentales, tal y como aclaró el concejal de Cultura del municipio: que se desarrrolla en un entorno monumental, que tiene peculiaridades especiales distintas a cualquier otra Semana Santa y, finalmente, que logra una masiva participación de sus vecinos y vecinas.