La oposición de los vecinos a dicha instalación ha sido total, organizándose alrededor de la Plataforma Salvemos Meca y sus Comarcas. La instalación porcina habría tenido su enclave en el límite entre el término de Alpera y Ayora, afectando también a este pueblo valenciano por lo que la movilización social todavía ha sido mayor.

, Portavoz del Grupo Socialista en el consistorio alperino, manifestaba la satisfacción de su grupo político con la decisión de archivo tomada por la Junta de Comunidades. En esa línea señalaba que “la Junta de Comunidades ha escuchado el sentir de los vecinos de Alpera que desde el primer minuto dijeron que no querían esa instalación en su pueblo”, continuaba agradeciendo la labor de información y concienciación que desde la Salvemos Meca y sus Comarcas han venido desarrollando durante este tiempo.

Los socialistas alperinos propusieron la creación de una mesa de trabajo en el Ayuntamiento donde estuvieran presentes los grupos políticos y miembros de la Plataforma Ciudadana. Además han contribuido a la redacción de ordenanzas y otros instrumentos jurídicos que brindaran al municipio de la instalación de estas explotaciones.

Los argumentos para la oposición a la explotación intensiva estaban fundamentados en factores medioambientales. Ese tipo de instalaciones además de producir fuertes olores por el vertido de purines también afectan a la contaminación de los acuíferos y de las tierras de labor.

En un primer momento la Alcaldesa, Cesárea Arnedo, remitió informe urbanístico favorable a la instalación de la granja porcina en el municipio para posteriormente corregir su posición tras la presión del pueblo, concluyen los socialistas.