Una delegación de 24 povedilleros viajó el pasado sábado 25 de febrero hasta para celebrar la fiesta del beato cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás, conocido popularmente como “el padre de los pobres”; un día muy esperado por ellos para ir en peregrinación a encontrarse con este Beato al que poco a poco todo el pueblo de ya está conociendo ante el revuelo que se ha originado en estas últimas semanas de preparación del viaje. La expectación y las múltiples preguntas que se han hecho los vecinos sobre lo que suponía el acontecimiento para ellos ha llenado estos días las tertulias de este pequeño pueblo manchego en el que desde hace un siglo, vienen recordando con orgullo tener como pariente a “un Obispo muy bueno y muy caritativo que se llamaba Ciriaco María Sancha”.

La devoción se reavivó en el pueblo pocos días después de ser beatificado en la catedral de Toledo, en octubre de 2009, después de que algún vecino que asistió trajera unas estampas del nuevo beato y las repartiera a algunas personas que llevaban el apellido Sancha. Una de ellas fue la señora Micaela Sancha, una de las más devotas del Beato en el pueblo, quien se siente orgullosa de llevar “una gotica de un hombre tan santo”. La eucaristía en memoria del Beato se vivió con mucha emoción recordando a quienes no habían podido venir o ya habían fallecido. Al finalizar, Miguel, vicepostulador de la Causa de canonización, les dedicó unas bonitas palabras de agradecimiento y les hizo entrega de la esperada reliquia, que servirá para tenerlo un poco más cerca, para pedir por sus intenciones y ser venerada por los enfermos.

El domingo se celebró solemnemente la recepción de la reliquia en la parroquia. El párroco, don Jóse, leyó la auténtica que acompañaba a la reliquia y todos los asistentes la besaron. En su alocución sobre la importancia de las reliquias en la vida de los cristianos, citó cómo lo vivían las primeras comunidades cristianas y animó a los asistentes a imitar al Beato y ser santos como él. El relicario junto con su retrato será colocado en un lugar destacado del templo parroquial para su veneración.

Los peregrinos destacaban la importancia de este acontecimiento para conocer mejor la vida y obra de este “pastor con olor a oveja” y extender por estas tierras manchegas su devoción, sintiéndose invitados a ser cada día “primados en el Amor como él”. Algunos ya han comenzado a ahorrar y rezar para que el próximo viaje sea a , con motivo de su anhelada canonización.